A rajatabla



Plan en marcha

Dicen que el Plan fue puesto en ejecución hace más de diez años por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) durante un Congreso de la Iglesia de la Unificación, poderosa secta anticomunista liderada por el multimillonario Sum Hyung Moon, con amplias ramificaciones empresariales y religiosas en América Latina.

En un mundo globalizado, con economía interconectada, ya no era posible detener el avance de líderes y grupos progresistas en América Latina mediante recetarios de dictaduras, golpes de Estado, o terrorismo, aunque grupos ultraconservadores de Estados Unidos definían como inadmisible ese nuevo escenario.

En un abrir y cerrar de ojos Evo Morales gobernaba en Bolivia, Cristina Fernández en Argentina, Inacio Lula en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Tabaré Vásquez y José -Pepe- Mujica en Uruguay, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Leonel Fernández en República Dominicana.

En ese congreso se resolvió promover la “judialización” de la lucha política contra ese liderazgo progresista de América Latina, lo que consistiría en la inversión de cuantiosos recursos a través de partidos y organizaciones no gubernamentales para degradar la buena percepción que tendrían esos líderes ante sus pueblos.

Es así como se ejecutaron cruentas campañas de descrédito contra Evo, Cristina, Hugo, Lula, Dilma Rouseff, Correa, Ortega y Fernández, la mayor de las veces presentados como estadistas corruptos o permisivos frente a la comisión de prevaricación.

Una simple revisión de cada caso, demuestra que los promotores de esa “judializacion” de la política no aspiran y posiblemente no desean que los tribunales se pronuncien de manera definitiva sobre las denuncias de corrupción o cohecho. El propósito siempre ha sido destruir reputación.

En República Dominicana, esa estrategia ha sido aplicada a pie de letra, aunque no creo que con éxito garantizado, porque las encuestas indican que el liderazgo básico del PLD (Leonel fernandez y Danilo Medina) mantiene elevado nivel de credibilidad de la ciudadanía.

La historia se cuenta simplemente para advertir a protagonistas de la crisis que afecta hoy al Partido de gobierno, que por esa y por muchas otras razones están compelidos a formar parte de la solución y no del problema, a garantizar la unidad por encima de cualquier otro interés.

Por su condición de presidente democrático y progresista, Danilo Medina figuraría en la lista de líderes de América Latina a quienes el clan ultraconservador intentaría lapidar, como hoy lo procura contra otros presidentes democráticos y revolucionarios del continente.

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