A Rajatabla: Uno o cinco



Suplantar o desdibujar una realidad definida como objetiva es una tarea condenada al fracaso, aun en República Dominicana donde un conciliábulo entre una delirante izquierda y una insaciable derecha pretenden imponer un escenario mediático signado por la desesperanza.

La mejor manera de juzgar el primer año del nuevo gobierno de Danilo Medina, o de su gestión de cinco años debería ser por la vía de identificar sus aciertos y desaciertos y después establecer si ha habido más trigo que cizaña.

No sería prudente que cada quien juzgue lo hecho o dejado de hacer a partir de si la individualidad ha avanzado o retrocedido en ese trayecto, aunque se comprende que desde lo particular se analice lo general, pero sin prejuicios primigenios.

Mucha gente le ha ido muy bien en el marco de una economía en crisis, como también otras no han tenido suerte, pese a que el entorno económico crece o mejora, por lo que la fórmula más recomendable para determinar si el gobierno de Danilo y del PLD ha sido bueno o malo, es analizar las incidencias generales.

Se empieza por determinar la situación de la economía o de los indicadores económicos, sobre los cuales se señala que están matizado por crecimiento sostenido, baja inflación, estabilidad monetaria, reducción del déficit fiscal.

En los cinco años de esa gestión, la economía ha generado más de medio millón de empleos formales, incluido la recuperación y relanzamiento de las zonas francas y de la Pymes, además del incremento del aporte del sector agropecuario al PIB, hoy por encima de un 9%.

Si algo bueno puede decirse de esa gestión de gobierno, además de mantener encarrilada la economía por el crecimiento y estabilidad, ha sido la democratización del crédito, lo que ha ayudado a capitalizar áreas básicas de la agricultura y la pecuaria, así como de la micro, pequeña y mediana empresa.

La redistribución del Ingreso se presenta como rasgo esencial en esa administración, al punto que los productores organizados recibieron financiamiento por más de cien mil millones, además de asistencia técnica y transferencia tecnológica.

En ese orden se resaltan los proyectos de viviendas, como La Barquita, Ciudad Juan Bosch, Domingo Savio y la construcción de presas, la instauración del 911 y del sistema de tanda extendida, con provisión de desayuno, merienda y almuerzo para los estudiantes.

En República Dominicana se disfruta de un régimen de plenas libertades públicas, aunque falta camino por recorrer en términos de seguridad ciudadana, ordenamiento del tránsito y transporte y de control migratorio.

El combate a la corrupción pública y privada es responsabilidad compartida, sobre la que cada cual debe asumir su rol.

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