Algunos dirigentes del 1J4 flaquearon ante Ministerio Público durante la tiranía



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El filósofo francés Paul-Michel Foucault dijo que “en la tortura van también mezclados un acto de información y un elemento de castigo”. El verdugo inflige el castigo físico o psíquico a una persona con el fin de que sufra y para que confiese.

Y eso le pasó a algunos de los catorcistas cuando en enero de 1960 fueron arrestados por los aparatos represivos de Trujillo en distintos puntos del país, y torturados hasta la saciedad en la cárcel de la 40, en Cristo Rey, o en La Victoria.

Las detenciones, que sobrepasaron el centenar, ocurrieron al desvelarse el complot en cierne para derrocar a Trujillo, que promovía el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, encabezado por Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo).

Con estas torturas el propósito de los esbirros de Rafael Leónidas Trujillo era evidente: buscar la verdad sobre hechos, ideas o sentimientos que encarnaba esta pléyade de jóvenes que crearon la organización política Movimiento Revolucionario 14 de Junio el 10 de enero de 1960.

Y los verdugos lo lograron al sacarles informaciones a aquellos cartocistas que flaquearon. Algunos se limitaron a admitir su participación en la conspiración antitrujillista, pero otros se explayaron en sus declaraciones.

La conspiración del 1J4 fue delatada al día siguiente de fundarse el movimiento.

Los aparatos represivos del Gobierno penetraron en la agrupación y apresaron a la mayoría de los dirigentes y militantes de la reciente organización.
Los organismos de seguridad del Estado conocía de la constitución de la agrupación patriótica y de la agenda que desarrollaron en el encuentro.

Eso fue posible por una delación de Norman Montero, un practicante de medicina que residía en San Pedro de Macorís y que había recibido una carta de Marcos Pérez Collado, integrante de la agrupación, en la que le pedía integrarse al grupo y le hablaba de los planes conspirativos contra Trujillo que dirigía Manolo. La misiva fue entregada por Domingo Antonio Peña Castillo, asistente del líder del 1J4.

Aseguran que Montero se metió en miedo y denunció al grupo de catocistas ante el Servicio de Inteligencia Militar (SIM).
Con toda la información recolectada, el SIM envió a Montecristi al sicario capitán de la Policía Miguel P. Del Villar, quien se hizo amigo de Pérez Collado y a través de éste logró los nombres de los principales líderes del Movimiento.

Con ese trabajo de inteligencia los agentes del SIM comenzaron a actuar deteniendo a Federico Cabrera y Pérez Collado. Luego apresaron a Manolo Tavárez, Leandro Guzmán Rodríguez, Julio Escoto Santana, Luis Gómez Pérez, Minerva y María Teresa Mirabal, Tomasina (Sina) Cabral y otros.

El grupo, que era más de 100, fue enviado a la cárcel La 40 de Cristo Rey, donde hoy funciona una Iglesia, y a La Victoria.
En La 40 fueron salvajemente torturados y algunos murieron.

Sometidos a torturas crueles, inhumanas y degradantes algunos sucumbieron totalmente ante este despiadado sufrimiento.
En el calabozo, con ese estado de represión, los torturadores buscaban directamente la muerte de los revolucionarios, pero de manera muy lenta.

La bestial represión desatada contra los cartocistas produjo un sentimiento de indignación generalizada en la población dominicana aumentando significativamente los niveles de descontento ya existentes contra el régimen.

La mayoría de las mujeres apresadas fue liberadas, incluyendo Minerva y María Teresa Mirabal. Mientras que fueron trasladados a una prisión de Puerto Plata Manolo Tavárez, Leandro Guzmán, Pedro González, esposos de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, respectivamente, mujeres que luego fueron asesinadas por el régimen.

Con la mayoría de los integrantes detenidos, el 1J4 fue momentáneamente desarticulado.

Luego del ajusticiamiento de Trujillo, el 1J4 salió de la clandestinidad el 8 de julio de 1961. Anunció que se integraba como un partido político.

Realizó el 30 de ese mismo mes la Asamblea Constitutiva en la que participaron delegados de todo el país.
Bajo la dirección de Manolo se integró a la campaña que desarrollaba la Unión Cívica Nacional, encabezada por Viriato A. Fiallo por la destrujillistación del país.

En el proceso que se desarrollaba contra los remanentes del trujillismo, el 1J4 se convirtió en la tercera fuerza política de entonces.

UN APUNTE

Expedientes

El primer caso de los expedientes de los catocistas, que corresponderá a Rafael (Fafa) Taveras, será publicado en la tercera entrega de la edición de mañana jueves. El viernes será de José Israel Cuello y otros, mientras que el domingo será de Manolo Tavárez Justo.

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