Así no se hace patria



Mis distinguidos lectores son mis más fieles testigos de que señalé en una entrega anterior, que en algún momento el caso del Dican se iba a politizar, como un táctica inmediata de descender la popularidad del presidente Danilo Medina. Los políticos que se refirieron al tema, nunca lo hicieron con una finalidad moralizadora, que es lo que demanda la sociedad de sus actores más comprometidos con los mejores intereses de la Nación, sino que dejaron ver claramente, que buscaban sacar capital político. Hasta el expresidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, intentó apagar el fuego con gasolina.

La sociedad dominicana siempre agradecerá a sus mejores hijos, que en caso como el de la Dican, se manifiesten sin más intereses que el bienestar de la sociedad. Así lo hicieron Marino Vinicio Castillo, Servio Tulio Castaños Guzmán, César Medina, Ricardo Nieves, Domingo Páez, y otras personalidades, que sin dejar de ser críticos, han formulado propuestas que vienen a fortalecer nuestro sistema de seguridad, a la vez que reconocieron la gran labor que ha realizado el mayor general, Manuel Castro Castillo al frente de la institución del orden.

El proceso de globalización ha ”transnacionalizado” el narcotráfico y el crimen organizado en todas sus manifestaciones. No se trata ya solamente de seguridad ciudadana, el narcotráfico y el crimen organizado son reales amenazas para los Estados. En tal sentido, lo atinado es formular políticas de defensa, donde los organismos de seguridad del Estado, trabajen de una manera integral para eficienciar la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.

Pienso que estas son las propuestas que tienen que hacer los sectores que aman a su país y no diseñar planes en busca de las cabezas del procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito y el jefe de la Policía Nacional, Manuel Castro Castillo, quienes han demostrado sobrada capacidad en sus cargos.

El narcotráfico es una amenaza constante para quienes aspiramos a vivir civilizadamente y criar nuestros hijos apegados a valores y principios. Es imposible enfrentarlo aisladamente. Dicho con más propiedad: por Dios, no se lo dejemos todo a la Policía Nacional. Cuando bajen las efervescencias de los intereses, habrá que reconocer que el gobierno del presidente Medina, tiene logros tangibles en materia de seguridad ciudadana y eso se debe a que el mayor general Castro Castillo ha interpretado fielmente los criterios del mandatario.

La Policía Nacional nunca había estado tan cerca de las comunidades. Este es el mejor momento para incluir a los ciudadanos en programas de colaboración. Pienso que es el momento para la gran Reforma Policial, para que contemple el uso apropiado de todo el personal humano que ame a su patria y quiera integrarse en esta jornada moral, para que no sucumbamos ante el crimen organizado.

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