Clarinada de AMLO



El triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene diversos efectos. Entre ellos, haber sido electo con un partido que como MORENA, que nunca había ejercido el poder en México. Sin embargo, López Obrador es un político experimentado, con gran experiencia en múltiples áreas de la administración pública, no es el antisistema. Aprendió las lecciones del pasado, e hizo un proyecto ganador.

La diferencia fundamental de AMLO con el resto fue su capacidad de transmitir sus mensajes muy claros, con una agenda programática muy bien definida, en los que los medios de comunicación y las redes sociales jugaron un rol crucial.

Uno de los temas fundamentales de López Obrador en el proceso electoral fue la lucha contra la corrupción. De hecho, AMLO lo convirtió su principal tema electoral, diciendo claramente que “va a ser un gobierno austero, sobrio, el poder no es prepotencia, el poder es humildad, el poder es sobre todo autoridad moral que es lo que permite tener autoridad política para poner orden en el caos, orden en todo lo que esta sucediendo que afecta mucho al país”.

De hecho, López Obrador ha dicho que su victoria dará el inicio a lo que llama a la cuarta transformación de México, después de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana, la cual será la llave con que conduzca a la nación por caminos de prosperidad, en donde mas de la mitad de la población vive ahora en la pobreza, mientras gran parte de los políticos viven en la opulencia.

En su plan de gobierno, reiterado en múltiples ocasiones en el proceso electoral, López Obrador ha previsto un programa de erradicación de la corrupción en cinco líneas de acción, entre ellas, utilizar los últimos avances tecnológicos para monitorear el buen uso de los recursos públicos, controlar la asignación de contratos de obra pública mediante vigilancia social y ciudadana, y auspiciar la denuncia anónima de actos de cohecho, incluso mediante recompensas.

En México, la corrupción equivale a 10 por ciento del producto interno bruto (PIB). En República Dominicana, la corrupción se lleva el 7% del PIB. No hay un solo funcionario dominicano apresado o enjuiciado por actos de corrupción en gobiernos del PLD. Urge una nueva visión para sancionar la corrupción y poner fin a la impunidad. Quizás, AMLO nos da la clarinada. Ante el modelo agotado del PLD, cambio viene en 2020.