CUANDO SEA PRESIDENTE



“No es lo mismo”

 

A mis hijos.

 

Por lo regular los que adquirimos cierta edad con alguna cuota de poder social, y tenemos personas que dependen de uno, y que requieren orientaciones, nos da por ofrecerle consejos, y cuando estos son bien intencionados apuntan a indicar que se viva de manera correcta, con decencia, con dignidad, y eso es bueno, es lo indicado a hacer, pero a veces nos topamos con la dura realidad de que no todos tenemos las mismas posibilidades para ir por ese caminobueno, corrijo, todos las tenemos, a nadie se le obliga a ser malo, pero es innegable que a otros le resulta muy difícil lograrlo. La pobreza, por ejemplo, es un fardo tan pesado que hasta para eso, vivir ajustados a los principios, hay que hacer doble esfuerzo.

A veces siento que las dificultades del vivir me abruman, que las cosas marchan al revés de lo que deseo, quiero o planifiqué y solo tiendo a mirar lo que son mis propias aspiraciones, sin darme cuenta que por la posición social que he alcanzado me debe resultar relativamente fácil vivir con dignidad, pero que esperar de, por ejemplo, un hombre de 35 años, con pareja y tres hijos de 5 a 11 años, que apenas es un albañil de trabajo temporero, que recibe un promedio al mes de 4 mil pesos, residiendo en una de las cañadas de uno de nuestros barrios capitalinos, sin servicio de baño o agua dentro de la vivienda (Una letrina común a 12 familias), con una sola habitación y una cama para todos, sin ni siquiera un abanico, tampoco nevera y mucho menos un medio de transporte propio, ni siquiera una bicicleta. No hay recursos para televisión plasma, tampoco para ir a una pizzería por lo menos una vez al mes, mucho menos de un fin de semana a un resort, ni siquiera llegarse un domingo a Boca Chica y otras cosas por el estilo. Así resulta difícil, por mucho deseo que se tenga, tener pendiente principios y cumplir con los deberes de ser padres.

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