Deportes Profundo



Trío de voluntades

Los Ministerios de Educación y Deportes, junto al Comité Olímpico Dominicano y las entidades agrupadas bajo su égida, están enviando positivas señales en torno a un punto nodal en los planes de desarrollo deportivo del país.

No se necesitan estudios científicos para comprender que el punto de partida de cualquier carrera deportiva es el de la edad escolar, esa en la que se conquistan las preferencias de los educandos por una disciplina determinada y se trabaja en su enraizamiento y progreso.

Así es como se trabaja en las naciones en las que existe un sistema educativo que contempla el deporte como parte del desarrollo integral de los individuos desde que se inician como párvulos hasta que concluyen sus estudios secundarios e ingresan a las universidades y otros centros similares.

Es innegable que el actual gobierno ha otorgado al Ministerio de Educación un rol de primerísima importancia dentro de su esquema de desarrollo futurista como lo reflejan la tanda extendida y la alimentación de los docentes, entre otras conquistas.

Y el titular del organismo ha recurrido a aliados con el conocimiento y experiencia para llevar a cabo una tarea conjunta cuyo punto más difícil es precisamente el de partida por lo complicado del andamiaje y puesta en rodamiento del programa.

Es probable que la organización de unos Juegos Escolares puestos en marcha haya sido acelerada por el ritmo de los acontecimientos y por tanto, sus primeros resultados no sean tan óptimos como sería deseable. Sin embargo, se trata de un comienzo que como tal debe verse con sus desperfectos y virtudes.
Hace algún tiempo, los planes expansionistas del deporte dominicano comenzaban con las edificaciones deportivas, dejando al margen la materia prima que constituyen los atletas. Esta vez parece que con una nueva visión y las experiencias pasadas estamos armando el muñeco para luego
darle algunos retoques a su estructura.

Esperamos que este esfuerzo de la tríada de Navarro, Díaz y Mejía no se quede en el fulgor de una regia ceremonia inaugural, sino que se constituya en semillero de atletas que alimenten los canteros de las distintas federaciones deportivas nacionales, a fin de que produzcan y desarrollen atletas sin los vicios de la improvisación producto de iniciaciones tardías.

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