Editorial

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El comandante Fidel.-

Fidel Castro Ruz, uno de los más emblemáticos líderes mundiales del siglo XX, murió el viernes a los 90 años de edad, en La Habana, Cuba, la isla que gobernó por 47 años, hasta 2006, cuando por causa de enfermedad cedió el poder a su hermano Raúl Castro.

Desde aquella lapidaria frase de “la historia me absolverá”, que pronunció el 16 de octubre de 1953 en el juicio por encabezar el asalto contra el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, su figura política se posicionó como un sol de mediodía sobre el firmamento universal.

El 25 de noviembre de 1956, justo 60 años antes de su muerte, el comandante Castro partió junto a otros expedicionarios en el yate Granma desde el río Tuxpan, en México, para desembarcar en las costas orientales de Cuba e iniciar desde la Sierra Maestra, el movimiento guerrillero que derrotó al régimen de Fulgencio Batista.

Sustentado en un programa de gobierno que promovía el restablecimiento de la Constitución de 1940, una reforma agraria, la distribución a los trabajadores del 55% de los beneficios de la industria azucarera y la confiscación de bienes a personas que incurrieron en fraude, Fidel Castro arribó triunfante a La Habana el 8 de enero de 1959.

Tres años después, en 1962, Cuba fue el epicentro de un conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, denominado “Crisis de los Misiles”, que estuvo a punto de desatar una guerra nuclear entre esas superpotencias, después que Washington denunció que Moscú instaló ojivas nucleares en la isla caribeña.

Durante más de una generación, la Revolución Socialista de Cuba se convirtió en un modelo revolucionario y de redención social, al amparo del indiscutible liderazgo y carisma de Fidel que se intentó expandir por todo el mundo.

La Cuba de Fidel pudo sobrevivir a incontables episodios adversos, desde la invasión de Bahía de Cochinos, hasta el derrumbe del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética, así como al bloqueo económico impuesto hace más de medio siglo por Estados Unidos contra la isla.

Con el deceso de Fidel Castro, América y el mundo pierden a uno de sus líderes más emblemáticos, carismáticos y polémicos, amado y odiado con igual intensidad, pero portador de ideas de redención y justicia, que sin dudas le sobrevivirán por los siglos de los siglos.

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