Editorial: ¡Nunca, jamás!

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La República conmemora hoy el 53 aniversario del derrocamiento del gobierno constitucional y democrático del profesor Juan Bosch, un infausto suceso que colmó de indignación y vergüenza y tintó en sangre la historia dominicana.

Ese golpe de Estado fue ejecutado por fuerzas políticas y grupos militares retrógrados, con el padrinazgo de la embajada de Estados Unidos, el 25 de septiembre de 1963, apenas siete meses después que el pueblo dominicano escogió su destino en elecciones libres y limpias.

Bosch, postulado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y fuerzas aliadas, ganó las elecciones en diciembre de 1962, con el 59.53% de los votos, además de alcanzar 22 de los 26 senadores, 49 diputados y 63 síndicos, una mayoría absoluta en el Congreso y los municipios.

Como resultado del ajusticiamiento de Trujillo, el 30 de mayo de 1961, la población estrenó el primer gobierno democrático y progresista, tras 31 años de tiranía sin ejemplo, pero la purulencia de esa dictadura, alentada por Washington maniobró desde el primer día para malograr la voluntad popular.

El portafolio de Gobierno de Bosch, repleto de proyectos de infraestructura, de impulso a la educación, salud, vivienda, producción agropecuaria, industria, comercio y sobre todo de respeto a la ley y a los derechos ciudadanos, no pudo ejecutarse a causa de esa puñalada trapera contra la democracia.

El profesor Bosch, quien falleció el 1 de noviembre de 2001, culpó al gobierno del presidente John F. Kennedy de ordenar su derrocamiento, tras descubrirse maniobras militares de Estados Unidos en la frontera domínico haitiana.

Como secuela de ese crimen histórico, la República padeció en lo inmediato de un régimen de facto, inestabilidad política, corrupción, todo lo cual desencadenó en la revuelta del 24 de abril de 1965, en reclamo del restablecimiento de la constitucionalidad conculcada, y cuatro días después en la segunda intervención militar de Estados Unidos, trágico periodo durante el cual murieron miles de dominicanos en una guerra civil que devino en guerra patria.

Presentes y futuras generaciones no pueden olvidar ese trágico episodio histórico que significó el derrocamiento del gobierno democrático de Juan Bosch. Tampoco pueden permitir bajo ninguna circunstancia que se repita un crimen de esa naturaleza. Nunca, jamás.

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