Efecto dominó



Este pueblo, que cada día lee menos, desconoce que Haití es un pueblo glorioso. Con un historial de luchas por sus derechos digno de imitar. Aunque nuestros chauvinistas se enojen, me atrevo a escribir, que nuestra independencia nacional, fue un juego de niños, comparado con esa compleja Revolución Haitiana, que se inició con el esclavo Mackandal en 1751 y continuó con el esclavo Boukman, quien ha pasado a la historia como uno de los primeros agitadores revolucionarios.

Nuestro Juan Pablo Duarte fue el primero en reconocerlo: ”Yo admiro al pueblo haitiano. Veo como vence y sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes: el amor a la libertad y el valor…’. Así pensaba el patricio, pues conocía las grandes epopeyas del genio político y militar: Francois Dominique Toussaint Louverture, quien sería conocido por todo el mundo, sencillamente como Toussaint Louverture.

Haití estaba llamado a ser la Suiza de América. Proclamó su independencia el 1ro de enero de 1804, siendo el segundo país del continente americano, después de los Estados Unidos, país al que ayudó a lograr su independencia, luchando al lado de Francia en busca de la libertad americana. Y pensar, que ese país, que hoy es el más indigente de América, con una pobreza extrema que alcanza el 80%, fue el mismo que derrotó al gran Napoleón Bonaparte, casi al iniciarse el siglo X1X.

El Estado haitiano se fundó 40 años antes que el dominicano y como nación, superaba a los que íbamos a ser dominicanos en cuanto a las condiciones materiales de existencia. Haití constituyó un ”imperio” que se dio el lujo de ayudar al genio de Simón Bolívar con armas y dinero de la mano de Alexander Petión. Es más, aunque algunos intelectuales guardan silencio, es harto conocido, que existen documentos, donde se le solicita a Jean Boyer la anexión de nuestro territorio. Por eso, cuando Nuñez de Cáceres le entregaba la llave de la ciudad al jefe haitiano, éste dijo: ”No he entrado como conquistador, sino por la voluntad de sus habitantes’.

Todo este recuento histórico, es para sustentar, que ahora que la diáspora haitiana constituye del 14 al 16 % de la población del país y con un alto porcentaje laboral, hay que prepararse, pues en poco tiempo, serán los ciudadanos haitianos quienes iniciarán grandes jornadas de luchas políticas y sociales, reclamando sus derechos.

Si alguien duda que el pueblo haitiano reclama sus derechos tiene que recordar aquel 27 de julio del 1915, donde el presidente Vilbrun Guillaume Sam, no pudo salvar su vida, ni siquiera escondido en la embajada francesa. A todo ésto, hay que agregarle la crisis política que vive el hermano país, donde la oposición ha forzado la renuncia del primer ministro Laurent Lamothe, y hasta el más imberbe sabe, que el objetivo final es el sacar al presidente Michel Martelly de circulación

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