Él no lo hizo



Recientemente fue puesto a circular la edición 2-3, correspondiente a los meses de abril-septiembre 2017, de “Coloquio Constitucional”, que forma parte del Programa de Estudios del Desarrollo Dominicano, adscrito al Centro de Estudios Económicos y Sociales Padre José Luis Alemán, que cuenta con la colaboración de la Facultad de Leyes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

El tema de este Coloquio Constitucional llamó mi atención pues es uno que nos debe interesar a todos los dominicanos: “Reelección y Constitución”. En este sentido, a nivel mundial, “entre 1840 y 2015, 56 presidentes sobrepasaron el período gubernamental para el que fueron juramentados. Para lograrlo se valieron de reformas constitucionales – sean estas solamente del artículo que prohíbe la reelección (sucesiva o no) o bien de ese y de otros de sus artículos.”

Continúa: “En esa categoría, la República Dominicana ostenta el liderazgo mundial. Once de los 56 presidentes que maniobran para sobrepasar el tiempo establecido por la constitución por la que juró inicialmente, son dominicanos.”

Estos presidentes son: Pedro Santana, Buenaventura Báez, Cesáreo Guillermo, Ignacio María González, Ulises Heureaux, Ramón Cáceres, Horacio Vásquez, Rafael Trujillo, Joaquín Balaguer, Hipólito Mejía, y Danilo Medina”. Es importante mencionar a Leonel Fernández, quien aunque no hizo reforma constitucional para introducir la reelección, aunque promulgó la Constitución de 2010, se benefició de la hecha por su antecesor.

Resalta el estudio, como hecho excepcional, que en 1986, mi padre, Salvador Jorge Blanco, había intentado que se prohibiera la reelección consecutiva en la Constitución, pero no se logró ese cambio constitucional.

En ese sentido, me permito precisar que fue en 1982, justo cuando se juramentó como presidente, Jorge Blanco introdujo en el Congreso Nacional, una reforma constitucional que, entre otros aspectos, establecía la no reelección presidencial consecutiva, el Tribunal de Garantías Constitucionales, y la autonomía presupuestaria del Poder Judicial. Tal como señala la publicación, “aunque su partido gozaba de mayoría en el Congreso, no se aprobó tal cambio constitucional”.

Por supuesto, no dudo quienes digan que, en nuestro país, el presidente que no se reelige y no prepara su salida del poder, quizás no pueda volver al sóleo presidencial. Esa ha sido parte de nuestra historia. Pero también está la otra, la de los hombres de palabra, de apego a la alternabilidad del poder, de dar oportunidad a las nuevas generaciones, a su relevo. Yo apuesto a esta última.