Eventos para perder tiempo



Recientemente se ha escuchado en los medios, a algunas personas que, bajo el hastío que producen la corrupción, la criminalidad y  los constantes hechos de violencia, han sentido la necesidad de promover una iniciativa que tiene el propósito de hacer un evento para analizar el fenómeno, y de paso introducir propuestas para afrontarlo.

¿Quién en este país no recuerda la cantidad de eventos de esta naturaleza que se han realizado? Esta vez, dicha propuesta no ha calado lo suficiente, pero la verdad es que evento como este, ya resultan un circo, una reiteración de lo mismo, y un modo de beneficiar a los hoteles de 5 estrellas que es donde siempre se han hecho estos foros.

La violencia es un fenómeno social que en República Dominicana, hace  mucho que está diagnosticado en sus causas profundas y en el rigor de las consecuencias que hoy padecemos. Por diagnosticar solo falta saber cuál es el aporte de la excesiva migración haitiana a la criminalidad y a la delincuencia en el territorio dominicano.

 Hacer conciencia de esto en la ciudadanía y en las instancias gobernantes, es lo que puede dar paso a que, sin mayores parlamentos, estos males sean afrontados con acciones   sinceras, coherentes y decisivas.

Hasta donde se sabe, nadie nace violento o violenta, llega a serlo con la facilidad que ofrecen los mecanismos sociales de inequidad, abuso de poder  e impunidad.

Esto se traduce  en caldo de cultivo e incitación a la violencia, criminalidad y delincuencia. ¿Cómo no ha de haber de todo esto en un país cuando son del diario vivir situaciones como éstas?

Desempleo por un lado, y por el otro, salarios sumamente deprimidos, y sin ningún vínculo con el nivel de inflación, mientras grupos de poder como los legisladores pueden aumentar sus salarios y otros beneficios cuando lo desean.

 El Poder Ejecutivo luce atrapado por la corrupción, pero queriendo ocultarla, no la enfrenta.

Jueces y juezas evacuan muchas veces sentencias que no se corresponden  con los delitos cometidos, mientras el rumor público les acusa de vender esas decisiones.

  menores son sentenciados a tres años de reclusión dejando sin resarcimiento a los familiares de las víctimas e incentivando a que continúen estos  crímenes.

Porque se conoce ya cuál es el caldo de cultivo, es que no hay que analizar nada, sino, atacar estas raíces de males como la violencia, la criminalidad y la delincuencia.

 La sincerización en la búsqueda de soluciones, tiene que estar mediatizada por el afrontamiento de estas causas, cualquier otra alternativa, solo será una forma rutinaria de perder el tiempo.

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