Febrero: Mes de la Prevención del Cáncer Infantil



En la actualidad el cáncer es un enemigo que altera la paz física, mental, emocional y socio-económica de muchas personas alrededor del mundo y los niños lamentablemente no escapan de esta realidad.

En muchos países latinoamericanos el cáncer ocupa la segunda causa de muerte en niños mayores de 1 año y se pronostica que 14 de cada 100,000 serán diagnosticados con enfermedades malignas. La demora en la referencia de un paciente con cáncer y la iniciación tardía del tratamiento pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Los tumores más frecuentes son las leucemias, con el 40% de los casos, seguidos por los del sistema nervioso central con aproximadamente el 20%, y los linfomas con el 15%.

Es básico entender que el cáncer es una enfermedad curable, la detección temprana y el diagnóstico oportuno suelen mejorar el pronóstico del niño y aumentar las posibilidades de la obtención de la cura.

La detección oportuna sigue siendo un factor básico. De acuerdo a la estadística actual, en los países en vía de desarrollo, más del 70% de los niños que viven con esta enfermedad pueden curarse si se les detecta a tiempo y si reciben un tratamiento adecuado.

Ante el hecho de que cada vez mas de nuestros niños están siendo afectados por enfermedades oncológicas es preciso tomar acciones que permitan la realización de un diagnóstico oportuno y ofrecer terapias integrales basadas en la evidencia científica y la ética, con un enfoque para cada niño de manera individualizada, con el fin de ofrecer una mejor calidad de vida.

¿Qué causa el cáncer?

El origen del cáncer aún continúa en investigación, se ha asociado a factores hereditarios o genéticos: Cerca de 5 por ciento de todos los cánceres en los niños son causados por una mutación hereditaria (una mutación genética que puede transmitirse de padres a hijos), Se piensa que la mayoría de los cánceres en los niños, así como en los adultos, surgen como resultado de mutaciones en genes que causan un crecimiento celular descontrolado y por último cáncer; también se ha asociado a la exposición a tóxicos tales como pesticidas o bencenos y exposición a radiaciones ionizantes de la madre durante el embarazo; son algunas de las teorías en discusión en este importante tema.

¿Cuándo pensar en cáncer?

Los niños son grandes enmascaradores ya que los síntomas pueden ser los mismos que los de cualquier enfermedad viral y ¨común¨; por lo tanto es básico que los padres, los médicos de atención primaria y los pediatras estén preparados para la detección de cualquier patología oncológica. Entre los posibles síntomas que debieran alertar a los padres se encuentran:

• Fiebre, pérdida de peso y apetito, palidez, fatiga, sangrados o moretones sin causa aparente, persistentes o de fácil aparición.

• Masas en cualquier parte del cuerpo, las cuales pueden presentarse en cabeza y cuello, abdomen, pelvis, extremidades, testículos; o puede ocurrir agrandamiento de los ganglios o ¨reumas¨ en cualquier parte del cuerpo.

• Dolor en los huesos y articulaciones
• Fracturas espontaneas y sin causa aparente mientras el niño realiza sus actividades normales
• Manchitas blancas o amarillentas en el ojo, estrabismo (visión doble), ceguera o pérdida de visión, agrandamiento del globo ocular.

• Signos y síntomas neurológicos tales como cambios en la conducta, perdida del equilibrio, alteración de la marcha, dolores de cabeza, agrandamiento de la cabeza, vómitos de predominio matutino y a distancia.
• Eventos febriles a repetición sin foco aparente de enfermedad infecciosa o viral.

¿Cómo se realizael diagnóstico?

Para poder llegar a un diagnóstico certero es importante que los niños sean evaluados por un oncólogo pediatra, quien en base a la historia clínica y el examen físico de los pequeños deberá realizar las pruebas de laboratorio (sanguíneas, de líquidos corporales o de citometría de flujo), los procedimientos (aspirados medulares o biopsias) y de imágenes (radiografías, tomografías o resonancias magnéticas) oportunas que lleven a delimitar la lesión o el estadio de la enfermedad, es importante que se estudien e investiguen posibles metástasis (diseminación cercana o a distancia) en el cuerpo de los niños con el fin de poder ofrecer un tratamiento oportuno y adaptado al estadio y grado de la enfermedad.

EL DATO

Dra. Wendy C. Gómez García
Gerente de Pediatría, Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (INCART)
Ave.: Bernardo Correa y Cidrón Esq. Rafael Ravelo. Zona Universitaria, Sto. Dgo.
Ext. 3017

Todo sobre el cáncer

¿Cómo se trata el cáncer en los niños?
Los cánceres infantiles no siempre se tratan como los cánceres en adultos. Es importante saber que existen conocimientos especializados, englobados en la oncología pediátrica, que ofrecen distintos tipos de tratamientos los cuales pueden contemplar las cirugías, la quimioterapia y la radioterapia.

Es importante destacar que estas opciones terapéuticas siempre serán aplicadas según el diagnóstico, edad, peso, talla, estadio y riesgo de la enfermedad del paciente.

 

¿El cáncer en los niños… se puede curar?

Sí, el cáncer infantil se cura. El cáncer infantil se puede curar en la mayor parte de los casos, si es detectado a tiempo. El desconocimiento de las causas del cáncer en la infancia confunde muchos de los síntomas de la enfermedad al ser interpretados, en ocasiones, como dolencias infantiles comunes. El cáncer en los niños se extiende rápidamente, motivo por el que es tan importante un diagnóstico preco

z y un tratamiento efectivo, que aumente las probabilidades de que el niño sobreviva y lleve una vida activa y productiva.