Firma Carolina Herrera llega a NY sin la diseñadora



Nueva York. EFE. La firma Carolina Herrera presentó ayer en la Semana de la Moda de Nueva York su primer desfile sin la fundadora de la compañía como directora creativa, un evento que acaparó muchas miradas y que destacó por su carácter colorido y floral.

Celebrado en el New York Historial Society, fundado en 1804 como el primer museo de la Gran Manzana, este fue el debut como autor de la propuesta de la casa de moda del joven modisto Wes Gordon, de 31 años, que dio hoy continuidad a la sofisticación y feminidad de la firma.

Para la temporada primavera verano 2019, Gordon apostó por estampados florales, lunares, volantes y voluminosas mangas para decorar sus prendas, en las que destacó el uso del amarillo mostaza, verde musgo, varios tonos de rosa y, por supuesto, el blanco y el negro.

Los vestidos florales fueron unos de los grandes protagonistas del día, confeccionados con materiales ligeros que aportaban fluidez a la prenda y diseñados con tiras o retales de distintos estampados en tonos azul cielo, rojo y amarillo.

La casa de moda insertó ciertos toques retro con botas hasta la rodilla, acabados en punta y con una caña ancha decorada con flores, que combinó camisas o americanas largas sobre faldas cortas.

También se vio cierta influencia folclórica con varias capas de volantes en los bajos de vestidos de lunares en tonos negros y blancos, tanto cortos como de largo midi.

Las mangas voluminosas jugaron un papel fundamental en los diseños de Gordon para las prendas formales e informales, de noche o de día, que utilizó sobre todo en una serie de vestidos blancos con discretas transparencias en la sección superior.

Como es habitual, los vestidos de gala tuvieron especial protagonismo en la pasarela, en los que utilizó telas satinadas en diseños amplios y voluminosos que dejaban sólo a la vista los hombros de la mujer con acentuados escotes barco.

En amarillo mostaza, negro, o coloridas franjas anchas azul cielo, rosa asalmonado, y verde musgo, las lujosas prendas, con algunos bordados florales, arrastraban abultadas colas que daban una pincelada majestuosa.