Golpe de Estado a Horacio

Publicado el 20 de febrero del 2010 - 8:49 pm por JOSE ANTONIO TORRES
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Era la 1:00 de la tarde del 23 de febrero de 1930. Una parte de los soldados de la fortaleza San Luis, en Santiago, dormía la siesta mientras otros almorzaban, cuando las tropas del general José Estrella irrumpieron tomando prisioneros a los presentes e iniciando la insurrección que motivó el exilio del presidente Horacio Vásquez, y gestó el embrión que, posteriormente, parió la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina.

Cientos de insurrectos, armados por Trujillo, marcharon desde Santiago a la Capital y tres días después, el presidente Vásquez y el vicepresidente José Dolores Alfonseca se asilaban en la embajada de Estados Unidos, desde donde fueron embarcados hacia Puerto Rico.

Enterado el presidente Vásquez de que uno de los ideólogos de la insurrección era el general Trujillo y sugerida su destitución como jefe del Ejército, decidió buscar una salida negociada a la crisis, a fin de evitar derramamiento de sangre, además de que su salud estaba muy mal, ya que tres meses antes le habían extirpado un riñón en un hospital de los Estados Unidos.

Como parte de los acuerdos con los sublevados, nombra al “cerebro” de la conspiración, el doctor Estrella Ureña, como ministro de Interior y Policía, quien de acuerdo a la Constitución de entonces era el tercer hombre en la línea de mando gubernamental.

El 2 de marzo, Vásquez y Alfonseca formalizaron sus renuncias ante el Congreso, por lo que al día siguiente asumió como presidente interino el doctor Estrella Ureña, quien mantuvo vigente la convocatoria a elecciones presidenciales para el 16 de mayo de ese año.

Al día siguiente de la juramentación de Estrella Ureña, el general Trujillo comenzó a tomar medidas para dejar claro ante la sociedad que quien mandaba era él.

Seis semanas antes de las elecciones, una Confederación de Partidos anunció al país las candidaturas del jefe del Ejército, general Trujillo Molina, a la presidencia de la República y del doctor Estrella Ureña a la vicepresidencia.

El historiador Frank Moya Pons señala en la 5ta. edición del Manual de Historia Dominicana que: “La legación estadounidense había declarado que no reconocería ningún gobierno presidido por el general Trujillo a resultas del derrocamiento de Vásquez”.

La candidatura de Trujillo estuvo sustentada por el Partido Liberal, de Desiderio Arias; Partido Republicano, del candidato a la vicepresidencia, doctor Estrella Ureña; Partido Nacionalista, y el Partido Obrero.

El Partido Nacional, del depuesto presidente Vásquez, conformó una alianza con el Partido Progresista, de Federico Velázquez. La boleta la conformaban Velázquez como candidato presidencial y Ángel Morales como vicepresidente.

Trujillo, como jefe del Ejército y candidato presidencial, comenzó a reprimir a los adversarios, llevando muchos a las cárceles y atentando contra la vida de otros, incluyendo a Morales que siendo candidato a la vicepresidencia fue tiroteado en Santiago.

La represión llegó a niveles tan alarmantes que una semana antes de las elecciones los miembros de la Junta Central Electoral renunciaron y fueron sustituidos por partidarios del candidato oficialista.

Dos días antes de las elecciones, la coalición opositora anunció al país el retiro de sus candidatos debido al clima de terror que imperaba en la Capital y Santiago.

Las elecciones fueron celebradas sin candidatos de la oposición, y a pesar de los cuestionamientos de la prensa, los jueces de la Suprema Corte de Justicia, y las legaciones extranjeras, el 24 de mayo de 1930 la Junta Central Electoral proclamó como a Trujillo y Estrella Ureña como presidente y vicepresidente electos.

De acuerdo a la Gaceta Oficial No. 4257 del 13 de junio de 1930, la candidatura del general Trujillo obtuvo 223,926 votos, frente 1,870 contrarios. Para estos comicios la JCE tenía inscritos a 412,931 ciudadanos, o sea que un poco más de la mitad acudió a las urnas.

Al mediodía del 16 de agosto de 1930 el general Rafael Leonidas Trujillo Molina y el doctor Rafael Estrella Ureña juraron como presidente y vicepresidente de la República. La Era de Trujillo había comenzado, y con ella el crimen, la impunidad y el latrocinio.

 Antecedentes

A mediado del año 1926 empezó a discutirse en la prensa la cuestión de las elecciones presidenciales que debían celebrarse en 1928.

El tema era que el presidente Horacio Vásquez debía permanecer en el cargo hasta el 16 de agosto de 1930, ya que había sido electo en virtud de la Constitución de 1908; pero no así el vicepresidente Federico Velásquez, electo después de proclamada la Constitución de 1924, que establecía el mandato presidencial en sólo cuatro años.

Dadas las opiniones divergentes de los juristas, el 7 de abril de 1927 un grupo de senadores presentaron un proyecto de modificación constitucional para extender el mandato de Vásquez dos años más, o sea hasta el 16 de agosto de 1930.

Un mes después se convocó a los constituyentes que en sólo dos semanas prepararon y aprobaron una nueva Constitución que prorrogaba en dos años los mandatos de Vásquez, Velázquez y los diputados.

A pesar de eso el vicepresidente Velázquez rechazó continuar en el poder más allá del 16 de agosto de 1928, fecha en que renunció y fue sustituido por el doctor José Dolores Alfonseca, quien era el presidente del Partido Nacional, que postuló a Vásquez.

Sin embargo, la elección de Alfonseca creó problemas a lo interno del partido oficial, planteando un sector la reelección de Vásquez en los comicios del 16 de mayo de 1930, pero éste se había comprometido a respaldar las aspiraciones presidenciales de Martín de Moya, sobrino de su esposa Trina de Moya.

El principal adversario del vicepresidente Alfonseca era el jefe del Ejército Nacional, general Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien se convirtió en un aliado coyuntural de Martín de Moya, lo que agudizó las contradicciones internas en el Partido Nacional.

Esto fue aprovechado por los opositores de Vásquez para cultivar políticamente las ambiciones de Trujillo, a quien hacían ver que tenía condiciones para dirigir el país.

Trujillo sabía que el estado de salud del presidente no era bueno y que en caso de morir le sucedería en el mando el vicepresidente Alfonseca, por lo que él sería destituido como jefe del Ejército.

En octubre de 1929 Vásquez fue llevado enfermo a Estados Unidos donde le extirparon un riñón, e inmediatamente comenzaron en el país los planes de conspiración encabezado por Trujillo, con el aval del general Desiderio Arias, del Partido Liberal, y el doctor Rafael Estrella Ureña, líder del Partido Republicano y anti reeleccionista confeso.

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