Gran indignación



Al presidente Donald Trump se le atribuye tildar a Haití, El Salvador y varias naciones africanas como “agujeros de mierda”, durante una reunión con legisladores en la Casa Blanca, expresión afrentosa, que de no ser desmentida amerita el más enérgico repudio del mundo civilizado.

Los diarios Washington Post y Los Angeles Times revelaron que durante ese encuentro con senadores republicanos y demócratas, Trump dijo que prefería recibir en Estados Unidos a más inmigrantes de Noruega, y acto seguido pronunció el referido exabrupto.

Se señala que el mandatario rechazó una proyecto de ley del grupo bipartidista que otorgaría visado a salvadoreños, haitianos, nicaragüenses y sudaneses, excluidos por Trump del Programa de Estatus de Protección Temporal (siglas en inglés TPS) y en cambio propuso beneficiar a inmigrantes de países como Noruega.

Las expresiones atribuidas a Trump provocan desconcierto, irritación e indignación, no solo en los países objeto de tal desconsideración, sino en la conciencia de toda la humanidad que las interpreta como una agresión a los anhelos de convivencia basada en la justicia, equidad e igualdad.

En el caso de Haití, cuyos miles de inmigrantes que se acogieron al Programa de Protección Temporal a indocumentados de países que sufrieron catástrofes naturales o guerras, serán deportados de Estados Unidos en un plazo de 18 meses, la ofensa del presidente Trump se equipara a una daga sobre el corazón.
Sin embargo, esta mañana Trump negó haber llamado “agujeros de mierda” a esos países, aunque admitó que utilizó “un lenguaje duro”.

Las vulgares expresiones imputadas al inquilino de la Casa Blanca se erigen como respuesta al clamor del Gobierno haitiano para que Estados Unidos y la comunidad internacional garanticen financiamiento a esa empobrecida nación por 252 millones de dólares que se requieren para financiar la recuperación de los terribles daños causados por el terremoto de 2010.

Más de siete millones de haitianos no saben dónde conseguir la mínima alimentación de cada día, además de sufrir los efectos de constantes epidemias que asolan a la población, que tampoco tiene acceso a servicios esenciales de salud, educación o vivienda.

Es claro que el drama haitiano se agravará con la decisión de Trump de repatriar a decenas de miles de haitianos indocumentados.
Lo menos que debe reclamar una humanidad ofendida por esas soeces expresiones imputadas a Trump es que el mandatario niegue haberlas pronunciado, como ya lo ha hecho, o que presentara formal excusa.