La justicia



La justicia de hoy está bajo el fuego cruzado de los controles más inicuos y peligrosos. Se enflaquece lamentablemente la independencia judicial, principio cardinal de estado de justicia y por imperativo del estado de derecho.
Si un estado de justicia independiente y libre se ensombrece con la presunción de inocencia, se ensombrece también la democracia y la libertad.

Entonces, si tememos vigente la carta fundamental, instrumento más violado en nuestro país, los códigos, interesantes jurisprudencias legales, disposiciones y normativas y precedentes históricos, ¿por qué se vislumbra a la vista de las grandes mayorías la situación del tercer poder del estado?

Y nos preguntamos ¿y donde están ahora los defensores del sistema judicial? Ya no levantan sus voces ni sus plumas, ahora el silencio y el mutismo es su defensa.

Congratulamos a los pocos colegas que han tenido el valor de siquiera protestar ante el terror que campea en la justicia con la espada de Damocles siempre amenazante.

Muy pocos han tenido el valor de acudir en defensa de muchos honorables magistrados sometidos a juicios disciplinarios por el Consejo del Poder Judicial, a pesar de que son muchos los abogados que en base a la aplicación de la ley y elementos probatorios, han sido favorecidos por dichos magistrados.

Las cárceles continúan repletas de personas, porque ahora la presunción de culpabilidad se impone muchas veces.

Y tantos jueces honestos y capaces que tiene la nación dominicana. Ay, que jamás se convierta la justicia en un estado de injusticia, bajo el pretexto de una democracia severa, más allá de la indignación, como expresa la interesante publicación de los tratadistas españoles, Francisco Rubiales Moreno y Juan Mora Molina.

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