¿Las dietas pueden ser insanas?



Desde que decidimos perder peso inmediatamente navegamos por internet buscando dietas que nos ayuden a adelgazar lo más pronto posible, sin imaginarnos, por nuestra obsesión de eliminar las libras de más, que muchas de ellas pueden ser insanas.

No ingerir la cantidad ni el tipo de nutrientes que necesitamos podría provocar problemas de salud y en el caso de los niños y adolescentes inducir retraso en el crecimiento, convirtiendo la dieta en desequilibrada e incorrecta, explica la nutricionista Cristina Ruiz.

La especialista en nutrición clínica, pediátrica y en pacientes con bariáticas, reveló las cuatro dietas más insanas y sus razones.

– Dieta HCG (Hormona Gonadotropina Coriónica humana): combina una alimentación extremadamente restringida en calorías con inyecciones de HCG, una hormona que se produce durante el embarazo y que envía señales al hipotálamo para que movilice y lleve hasta el feto las reservas de grasa del cuerpo. La FDA (agencia de autoridad sanitaria de EEUU) ha prohibido el uso de esta hormona para perder peso, ya que puede propiciar la formación de cálculos biliares y coágulos, alterar el ritmo cardiaco o propiciar el síndrome de hiperestimulación ovárica.

– Dieta de Atkins: indica el consumo casi exclusivo de proteínas procedentes de carnes rojas, embutidos, quesos, huevos, mariscos, mantequillas, margarinas, aceites, mayonesas, mantecas, cremas de leche o yogur entero, etc. Puede provocar falta de apetito, halitosis o acetona en el aliento (mal aliento), estreñimiento, aumento del colesterol sanguíneo, aumento de los niveles de ácido úrico y, en algunas situaciones, riesgo cardiovascular.

– Dieta Dukan: se trata de una dieta hiperproteica que se reparte en cuatro fases, dos para perder peso y dos para estabilizarlo. A la larga puede provocar una peligrosa sobrecarga en el organismo que genere problemas en el hígado y los riñones, fatiga muscular, calambres o estreñimiento, entre otros.
– Dieta del cigarrillo: se basa en fumar de manera abusiva, porque no tiene calorías y disminuye el sentido del gusto, por lo que siente menos hambre. Con el agravante de enfermedades del corazón, respiratorias, cáncer, trastornos del aparato reproductor femenino, entre otros.

La doctora recomendó: “Si realmente le preocupa su peso y considera que debería perder algunas libras, hable con su médico o con un especialista en el área de nutrición, de modo que pueda descartar que su condición esté asociado a una enfermedad, puesto que si no la corrige se le dificultará o no logrará la meta tan deseada.

Además, cada cuerpo es diferente y requiere por ende de un seguimiento personalizado. Aprenda a reconocer las señales de alerta y busque ayuda”.