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Obama y Romney frente a 80 votantes indecisos durante el segundo debate

Obama y Romney frente a 80 votantes indecisos durante el segundo debate

WASHINGTON, 16 Oct 2012 (AFP) – Unos 80 votantes indecisos interrogarán a Barack Obama y a Mitt Romney este martes durante el segundo debate presidencial en Hempstead, cerca de Nueva York, en un formato inaugurado en 1992 que permitirá comparar el contacto directo de cada candidato con los electores.

Durante 90 minutos, a partir de las 21H00 locales (01H00 GTM del miércoles), Obama y Romney se moverán libremente en un escenario circular rodeado de gradas donde estarán sentados los votantes seleccionados para la ocasión.

Tendrán dos minutos para responder a las preguntas, que serán seguidos de un minuto de “discusión”. El debate tratará asuntos de política nacional y exterior.

La encuestadora Gallup reclutó la semana pasada por teléfono a 80 personas que afirmaban que todavía no sabían a qué candidato votarían o que, inclinándose por uno de ellos, aseguraban que finalmente podrían votar por el otro.

Además, “tuvimos cuidado de no tener demasiadas personas que estén sesgadas a favor de Romney o de Obama, tratamos de que sean mitad y mitad”, dijo a la AFP Frank Newport, editor en jefe de Gallup, quien supervisó la selección.

Los votantes elegidos no son representativos de la población estadounidense, pero sí de los ciudadanos indecisos del condado de Nassau, incluyendo la Universidad de Hofstra, donde tendrá lugar el debate, 40 km al este de Nueva York.

La moderadora del debate, la periodista de CNN Candy Crowley, reunirá al grupo el martes y seleccionará las preguntas por adelantado. Solo a nueve personas se les permitió hablar durante el debate con el mismo formato que tuvo lugar en 2008 entre Obama y John McCain, en el que también se incluyeron tres preguntas por Internet.

Crowley indicó que no se limitará a pasar el micrófono entre los votantes e insistirá en las preguntas en caso de que las respuestas de los candidatos sean evasivas, una afirmación que, según la revista Time, inquietó a los dos equipos de campañas.

El formato se inauguró en 1992 durante la contienda electoral entre Bill Clinton y George Bush. En esa instancia, el candidato demócrata dominó al presidente saliente, que pasó a la fama por mirar fijamente su reloj mientras no tenía la palabra.

En el año 2000, el vicepresidente Al Gore se levantó de su silla y se acercó a George W. Bush con aire desafiante mientras el candidato republicano respondía una pregunta. Este último realizó una breve inclinación de la cabeza antes de continuar tranquilamente.

Obama y Romney, una partida de 1.300 millones de dólares

WASHINGTON, 16 Oct 2012 (AFP) – A Barack Obama no le gusta pedir dinero, pero hizo que las cien personas que participaron en la velada de recaudación de fondos organizada por la cantante Beyoncé y su esposo, Jay-Z, pagaran 40.000 dólares por cabeza, en función de la regla número uno de las campañas políticas: el dinero es el nervio de la guerra.

Desde mayo, el presidente ha participado en 69 eventos similares, cuyos boletos de ingreso llegaron a costar varias decenas de miles de dólares.

Su rival para las elecciones del 6 de noviembre, el republicano Mitt Romney, ha organizado 105, con lo cual ambos han protagonizado una carrera en búsqueda de fondos para sus respectivas campañas que ha movido unos 1.300 millones de dólares.

Sin embargo, la campaña para las elecciones de 2012 no será mucho más costosa que la precedente, de 2008, puesto que esta vez Obama no tuvo que financiar unas primarias.

Al 31 de agosto último, el candidato demócrata a la reelección había recaudado 432 millones de dólares (746 millones en 2008), contra 274 millones de Romney (288 millones de John McCain en 2008), según las cuentas comunicadas a la Comisión Federal Electoral (FEC).

A ello hay que agregar los fondos recaudados por los partidos Demócrata y Republicano (233 y 283 millones de dólares respectivamente) y por los comités de apoyo independientes, los llamados “Súper PAC” (Comités de Acción Política) (36 y 97 millones de dólares).

Sumando esas cifras se llega a un total de 701 millones de dólares de recaudación para Obama y 654 millones para Romney, un global superior a los  1.300 millones entre ambos.

Aunque Obama no ha llegado todavía al nivel de 2008, su supremacía sobre Romney es clara, fundamentalmente en razón del flujo de “pequeñas” donaciones de particulares: el 37% de los fondos recaudados por el demócrata provienen de cheques de menos de 200 dólares, frente a sólo 16% para el republicano, según datos compilados por el sitio web opensecrets.org.

Pero Romney compensa su rezago por una avalancha de dinero de particulares ricos.

Dinero secreto

La mitad de la publicidad a favor de Romney difundida en septiembre estaba financiada con los fondos de su campaña, según datos del servicio Kantar Media/CMAG analizados por el Wesleyan Media Project, un centro  de investigación universitario que estudia los gastos en publicidad política.

El resto fue financiado por organizaciones privadas que no tienen límites a la hora de recaudar fondos de particulares adinerados, empresas y sindicatos, tras la desregulación del financiamiento de las campañas decidida por la Corte Suprema en 2010.

Existen dos tipos de grupos independientes de los partidos habilitados a recoger dinero para las campañas políticas: los “Super PAC”, que deben revelar el nombre de sus donantes, y las asociaciones llamadas “501(c)4”, protegidas por el mismo estatuto de “interés general” que las iglesias o las asociaciones ecologistas, un estatuto que han burlado.   Estas últimas no están obligadas a revelar la identidad de sus benefactores, aunque deben limitar a un 50% sus gastos dedicados al activismo político, un tope que no se respeta en la práctica.

Pero, ¿quién envía cheques a American Crossroads/Crossroads GPS, la más rica de estas organizaciones, con un presupuesto de 300 millones de dólares y dirigida por Karl Rove, ex lugarteniente del republicano George W. Bush?    La lista de los donantes la encabezan el multimillonario Harold Simmons, presidente de Contran Industrial Corp, con 10 millones de dólares, y Bob Perry, presidente de la promotora inmobilaria Perry Homes (seis millones). Y decenas de otros acaudalados conservadores capaces de duplicar de la noche a la mañana los recursos de los abanderados del campo republicano.

Los demócratas no se quedan atrás. Los sindicatos apoyan abrumadoramente a Obama, y él mismo lanzó su Super PAC, Priorities USA Action, aunque el dinero que recibe es bastante inferior al que logra su par republicano.    Pero el mayor impacto de esta carrera por el dinero se verá en las elecciones legistativas, explicó a la AFP Michael Malbin, director ejecutivo del Campaign Finance Institute (Instituto de Finanzas de Campaña ), porque allí basta el impulso de algunos millones para alterar el equilibrio de fuerzas.

American Crossroads y su filial “Crossroads GPS”, cuyos donantes se mantienen en secreto, ha consagrado la mitad de sus gastos a las campañas locales, con la esperanza de recuperar la mayoría en el Congreso para los republicanos y de bloquear los proyectos de Barack Obama si el demócrata es electo para un segundo mandato presidencial.

El Nacional

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