Recrean rostro de mujer noble de Caral, civilización más antigua de América

Recrean rostro de mujer noble de Caral, civilización más antigua de América


Lima, Perú, (EFE).- Un grupo de científicos recreó el rostro de la Dama de los Cuatro Tupus, una mujer de alto estatus social de la civilización Caral, la más antigua de América conocida hasta ahora, que se desarrolló hace 5.000 años al norte de Lima, informó hoy la Zona Arqueológica Caral, responsable de las investigaciones.

La recreación estuvo a cargo del diseñador brasileño Cícero Moraes, del Equipo Brasileño de Antropología Forense y Odontología Legal (Ebrafol), que anteriormente también recreó los rostros de los santos peruanos San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima y del Señor de Sipán, el primer gran gobernante del Antiguo Perú.

En el acto de presentación del rostro, Moraes explicó que el trabajo le tomó dos meses y en este caso tenía más dificultad porque el cráneo de la Dama de los Cuatro Tupus estaba deformado en su parte izquierda.

“Por ese detalle había que tener mucho cuidado para hacer esta reconstrucción y tuvimos que hablar mucho con los arqueólogos para realizar una reconstrucción científica que sea compatible con el rostro de la persona”, manifestó Moraes.

El rostro presenta a una mujer de edad avanzada, pues la Dama de los Cuatro Tupus falleció cuando tenía aproximadamente 40 años, una edad considerable para la esperanza de vida de la época.

Por su parte, la directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady, descubridora de la ciudad de Caral, contó que la Dama de los Cuatro Tupus fue desenterrada el año pasado en Áspero, considerada la ciudad pesquera de la civilización Caral, situada en lo que ahora es el municipio de Puerto Supe, a unos 180 kilómetros al norte de Lima.

Se le conoce como la Dama de los Cuatro Tupus porque su fardo funerario estaba amarrado con cuatro tupus (prendedores) con formas de un ave de pico largo, un ave de pico corto y dos monos de cola larga, tallados en huesos de animales.

Su ajuar funerario también estaba compuesto de suntuosas ofrendas con materiales considerados lujosos para la época, como un collar de cuentas de concha spondylus y un dije en forma de gota elaborado con la valva de un caracol.

La recreación del rostro de la dama, que vivió hace unos 4.100 años, se hizo gracias a un convenio suscrito entre la Zona Arqueológica Caral y la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (UIGV).

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