“Sin senos sí hay paraíso”, una justa segunda parte



El éxito arrollador en casi todo el mundo de la telenovela “Sin senos no hay paraíso”, protagonizada por Carmen Villalobos, sin dudas generó un gran compromiso a la hora de escribir su secuela: “Sin senos sí hay paraíso”, por aquello de que segundas partes nunca son buenas.

Sin embargo, rompiendo con este refrán famoso, esta segunda parte caracterizada por excelentes actuaciones de Carolina Gaitán y Juan Pablo Urrego, junto al agradable regreso a escena de “Doña Hilda” (Catherine Siachoque) y el buenmozo de Albeiro (Fabián Ríos), quienes ahora disfrutan de su amor sin la presencia de Catalina (fallecida hija de doña Hilda y ex novia de Albeiro), hacen la atracción de esta nueva versión que Telesistema, canal 11 anuncia para comenzar próximamente en su programación.

Fuera de la trama de una telenovela muchos opinan además que era justo presentar la otra cara de la moneda, mostrando que la frivolidad no es solo quien reina en este tipo de historias, porque esta protagonista se niega a entregar su cuerpo al bisturí y recalca que quiere dejar su cuerpo como se lo dio Dios.

Unidas por un grito de dolor

Escrita por Gustavo Bolívar, “Sin senos sí hay paraíso” inició su rodaje en abril del 2016 y culminó en septiembre del mismo año.
Está protagonizada por Catherine Siachoque, Fabián Ríos, Carolina Gaitán y Juan Pablo Urrego, con las participaciones antagónicas de Majida Issa y Johanna Fadul. Cuenta además con las actuaciones estelares de Juan Pablo Llano y César Mora.
La trama cuenta cómo un grito de dolor unió para siempre la vida de las hermanas llamadas Catalinas.

Cuando Catalina “La Grande” se suicidó, doña Hilda, “su madre”, estaba embarazada de su segunda hija. Cuando se enteró de la noticia, del impacto se le adelantó el parto, dando a luz una niña a quien también llamaría Catalina, “La Pequeña”.

Hilda y Albeiro, padres de la niña, acuerdan no permitir que con ella ocurra lo mismo que con la anterior, que arruinó su vida involucrándose con narcotraficantes por su afán de dinero, por lo que le pintan una línea amarilla en el umbral de la casa y le prohíben cruzar la raya sola, con la advertencia de que si lo hace habrá tragedia y muerte.

Mientras Catalina ve pasar su infancia y su adolescencia desde la ventana, afuera crece rodeada de lujos y excesos Daniela (Johanna Fadul), la hija de Yésica “La Diabla” (Majida Issa).

Inicia una lucha que parece interminable, entre estas dos familias por el dominio de la belleza y una herencia que debió ser repartida y solo quedó en una de ellas. La novela no es para perdérsela.

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