Trajano Potentini lamenta poca asistencia a Cumbre de Lima

El pais.El presidente de Justicia y Transparencia, Trajano Potentini, en rueda de Prensa en la Zona universitaria.Hoy/Pablo Matos   9-01-2014
El pais.El presidente de Justicia y Transparencia, Trajano Potentini, en rueda de Prensa en la Zona universitaria.Hoy/Pablo Matos 9-01-2014


La Fundación Justicia y Transparencia (FJT) lamentó la escasa participación de la sociedad civil dominicana en los trabajos de la VIII Cumbre de las Américas, que concluyó ayer en Lima, Perú, con el tema central de “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

Trajano Potentini, presidente de la FJT, informó que apenas estuvieron acreditadas para el evento cuatro organizaciones de la sociedad civil dominicana, dedicadas a la defensa de los derechos humanos, que dirige Manuel María Mercedes y otras que propugnan por los derechos de los nacionales haitianos en proceso de regularización migratoria, más el caso particular de la entidad que él dirige, orientada a la transparencia, la institucionalidad democrática y el Estado de derecho.

Para la entidad cívica fue también objeto de preocupación el giro que tomaron los encuentros y discusiones de la sociedad en actividades paralelas y conducentes a producir los insumos para las conclusiones finales de la cumbre, matizados por el abucheo e intolerancia de sectores adeptos a los regímenes cubano y venezolano, quienes limitaron las discusiones estrictamente al plano político e ideológico, dejando fuera todo lo relativo al flagelo de la corrupción.

“En consecuencia, deploramos la aptitud de sectores oficiales de Cuba y Venezuela, quienes monopolizaron y boicotearon la participación de la sociedad civil, con la agravante de incidental y coaccionar el uso de la palabra, tanto al secretario general de la OEA, Luis Almagro, como al representante del gobierno estadounidense, obligándoles prácticamente a abandonar el evento”, dijo.

De acuerdo con Potentini, el espacio de la cumbre fue poco aprovechado por la sociedad civil para poner de relieve el lastre y secuela negativa de la corrupción y su indiscutible influencia en la violación a los derechos humanos; además de ser una seria amenaza para la gobernabilidad democrática y la paz pública.