¿Una cirugía estética puede subirme la autoestima?



Ya es famosa la afirmación de muchas personas que dicen que se hicieron una cirugía estética y ahora sienten que recuperaron su autoestima. De eso surge una pregunta importante: siendo la autoestima un estado emocional ¿Puede un cambio físico inyectar el amor propio que se requiere para tenerla?
También hay que analizar frases que se dicen mucho como son: “Hoy me levanté fea, tengo el autoestima bajita”, “Me voy a hacer los senos, poner nalgas y quitarme la barriga, así recuperaré mi autoestima”.

La terapeuta sexual y de pareja, con especialidad en violencia intrafamiliar, Heidy Camilo, analiza que estas y otras expresiones solemos escucharlas en mujeres haciendo referencia que sus medidas, sobre todo las que tienen que ver con el pecho, cintura y cadera, son los factores que fundamentan su autoestima e identidad.

“Este esquema tiene como base la construcción social de la feminidad sobre la belleza física y juventud. En los sistemas machistas se le enseña a la mujer que solo logrará ascenso social, laboral y económico a través de la utilización de su cuerpo y que el mismo debe ser deseable a la vista masculina y si es necesario, debe realizarse cirugías plásticas para lograr dichos cambios, aun poniendo en muchas ocasiones en riesgo su propia vida”, explica.

La experta define las cirugías plásticas como un recurso que se utiliza con el fin de lograr algún cambio externo, pero no produce cambios internos, es decir, no le “inyecta” amor propio a quienes se realizan dichas mejoras estéticas.
A propósito de que se confunde autoestima con imagen física, define autoestima como la autovaloración de uno mismo, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.

La ausencia de autoestima impide la búsqueda del sentido de la vida, produce problemas de identidad y dificultades para conectarse con intereses auténticos.

La baja autoestima es causa de trastornos psicológicos, de neurosis, depresión, problemas psicosomáticos y fallas de carácter, como la timidez, la falta de iniciativa, la anticipación del fracaso, características que impiden el crecimiento.

La falta de confianza en sí mismo induce a la necesidad de compararse e identificarse con modelos sociales e impide comprender que cada persona es única y diferente y que lo único comparable es nuestro potencial con respecto a nuestro rendimiento.

Camilo afirma que “la autoestima solo mejora en el momento que se identifica el sistema de creencias que sostiene dicha idea negativa sobre sí mismo, pues al identificar estas ideas se debe hacer un plan de modificación cognitiva que permita acercar a la persona a un concepto más realista, sano y funcional sobre sí mismo”.

“Al modificar su auto concepto, la persona inmediatamente inicia una serie de conductas encaminadas a cuidarse, respetarse y amarse, tales como: hacer ejercicio (entendiendo esto como un elemento de salud), cambios a un estilo de alimentación, exige sus derechos asertivamente, entabla relaciones basadas en la justicia y la equidad, entre otros”, dijo la profesional que tiene su consulta en el Centro Vida y Familia.
Concluye que “tener una buena autoestima no es cuestión de suerte. Se construye día a día”.

UN APUNTE

Aclarando términos

A propósito de que se confunde autoestima con imagen física, la psicóloga define autoestima como la autovaloración de uno mismo, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.