VISIÓN GLOBAL

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El expresidente Hipólito Mejía anda pregonando que tiene una deuda con el país y que los dominicanos le están dando una segunda oportunidad, la cual piensa aprovechar para pagar esa acreencia pendiente desde su desastroso desempeño en el período 2000-2004.

 Vista así de manera ligera parecería una posición sincera del candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano y el PPH y una admisión de que se equivocó como presidente.

 Sin embargo, el asunto no es tan sencillo como pretende presentarlo Mejía, pues se trata de algo mucho más serio y complicado. En primer lugar, lo que él pretende es que el pueblo olvide lo que sucedió en su administración o cuando menos que se le perdone todo aquello, a partir de lo cual tendría validez la segunda oportunidad.

 Asimismo, y aunque no lo diga explícitamente, Mejía está admitiendo sus errores y quiere corregirlos, lo cual pudiera ser hasta cierto punto entendible.

 Pero debido a que se trata de algo tan delicado como poner el destino nacional en unas manos probadamente incapaces, lo mejor es dejar que Mejía no pague lo que le debe al país y así la nación sale ganando.

 Total, sería una más de las deudas que el propio Hipólito ha dicho que no pagará en caso-creo que remoto-de que ganara las elecciones del próximo mes.

 Al candidato del PPH es más conveniente aplicarle lo del mala paga del barrio, que con tal de uno quitárselo de arriba se le presta una vez y no se le cobra, de manera que no tiene cara para volver a pedir prestado.

 El caso de Hipólito es patético: quedó muy mal y quiere que se le preste de nuevo, pero creo que el pueblo sensato, que es la gran mayoría, aprendió la lección y prefiere condonarle la deuda.

 Pero, por favor, que no pida otro préstamo.

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