Opinión

Agenda Global

Agenda Global

El 25 de marzo del 2008 la columna rezaba así: “En las últimas semanas se han multiplicado las voces autorizadas (industriales, comerciantes, economistas) que claman, de manera pública, porque el Gobierno inicie la negociación de un acuerdo de libre comercio con el segundo socio comercial del país luego de los Estados Unidos, nación esta última con la que ya firmamos el DR-CAFTA.    

En un conversatorio reciente… se advirtió que la caída de las exportaciones de pollos y huevos al vecino país, debido a la prohibición provocada por el mal manejo oficial de la gripe aviar, es un primer aviso de lo que puede suceder en el futuro sino se formaliza un tratado de libre comercio (TLC) con Haití. Y se concluyó: “Con Haití no se habla, no se negocia. No existe un plan oficial por parte de Cancillería”. 

   Se recuerda que hay antecedentes de libre comercio entre ambas naciones que datan de casi 30 años: en la Declaración Conjunta del año 1979 rubricada en Jimaní, los entonces presidentes Jean Claude Duvalier y Antonio Guzmán comprometieron los estados… a mantener e incrementar las relaciones bilaterales mediante la firma de un Acuerdo de Cooperación que, en su  art. 5 planteaba la negociación y la suscripción de un acuerdo comercial “mediante una eliminación progresiva de los derechos arancelarios entre ambos países”; otro sobre transporte marítimo, aéreo y terrestre “para facilitar el tráfico fronterizo”, y uno de “crédito recíproco” entre los respectivos Bancos Centrales “para facilitar los pagos entre sus respectivos países”.

 En los últimos 20 años, la liberalización unilateral (sin exigir reciprocidad) de los aranceles aduaneros convierte al régimen comercial haitiano en una economía abierta: en 1995 redujo a cuatro tipos arancelarios (0, 5, 10 y 15% ad valorem a los precios CIF de las importaciones). Salvo consolidaciones al 50% (arroz, maíz, harina) y al 40% (azúcar, café tostado, pasta de tomate).

 Sin embargo, se critica la manera más o menos arbitraria y poco transparente con que se administran en Haití los derechos aduanales, falta de armonizar totalmente sus estructuras jurídicas y normativas a los acuerdos comerciales multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).   

 Por su parte, la RD también ha reducido sus aranceles (3, 5, 15 y 20%), salvo los productos de la Rectificación Técnica. En el 1998 el país firmó TLC con Centroamérica y con la Comunidad del Caribe (Caricom). En el 2003 con los Estados Unidos y, a finales del 2006 se concluyó el EPA con la Unión Europea.     

 No obstante, se constata que en la actualidad el comercio con Haití funciona sin un marco normativo elemental avalado por acuerdos binacionales que establezcan reglas de juego claras y estables”.

Cinco años después el texto guarda una asombrosa coincidencia con el estado actual de cosas respecto al comercio con el vecino país, con excepción de tres variables que, a mi parecer, han evolucionado: 1) que el presidente Medina está convencido de que debemos negociar un TLC con Haití; 2) que la Cancillería ahora sí está dispuesta a dialogar con las autoridades del vecino país, y 3) que Haití ha “problematizado” la relación con medidas unilaterales, restrictivas del comercio y violatorias de las normas de la OMC y del EPA en fondo y forma.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación