Opinión

Al día

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El tenor Henry Ely decidió cambiar las notas del Himno Nacional y, en las dos estrofas donde habla de quisqueyanos, sustituyó el gentilicio por el de dominicanos.

 La isla no tuvo nunca el nombre de “Quisqueya”, lo que fue una invención de historiógrafos, pero se ha utilizado de manera tradicional, por lo menos hasta hace unos cincuenta años.

 Lo utilizó Emilio PrudHomme para escribir las letras del canto nacional.

  Y muchísimos padres que bautizaron “Quisqueya” a sus hijas, de la misma manera como otros prefirieron llamarlos “Dominicana” y “Dominicano”.

 El asunto es que Ely no tiene derecho de cambiar a su antojo la letra del Himno Nacional, de la misma manera como cualquier otro ciudadano, pintor o diseñador,  tampoco lo tendría para dibujar la bandera o el escudo de acuerdo con su personal manera de entender y concebir.

 ¿Cree el tenor que sus méritos en el “bell canto” o en la canción popular lo facultan para irrumpir contra un símbolo nacional?

 Quizá entienda que a él lo asiste el mismo “derecho” de los políticos quienes en el Congreso, el gobierno central y las administraciones municipales hacen lo que les da la gana.

 O el “derecho” de los “ciudadanos de a pie” quienes, en cualquier esquina y frente a cualquier edificio residencial o vivienda individual u oficina pública o monumento nacional colocan un puesto de venta de pollos o de frutas o de víveres y vegetales.

 O el de los conductores y choferes que aparcan sus “conchos” y otros vehículos sobre las aceras o que transitan con ellos en vía contraria o que se detienen a tomar pasajeros en la mismísima mitad de la calle o avenida.

 O el “derecho” de los guardias y policías de leer “comoquiera”.

 Y así parece ser porque si así no fuera, el tenor Ely jamás se hubiese atrevido a corregir el texto del Himno e interpretarlo a su modo, manera y capricho.

 (En días pasados, un acto cultural abrió con la interpretación del Himno por el cantante santiaguense, para lo que se pidió al público ponerse de pie.

 (Después de las primeras palabras, varios dominicanos volvieron a sentarse.

 (Una cosa es el Himno Nacional y el respeto que se le debe y otra el himno de Ely). 

 Porque a lo mejor, ante la impunidad, el hombre se anima a crear una bandera y un escudo con la forma y colores que le dé su realísima gana.

El Nacional

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