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Amarga pesadilla

Amarga pesadilla

Ernesto Guerrero

Estados Unidos padece una nueva grave ola epidémica de Covid-19, notificando un promedio de 150 mil casos nuevos y 1500 muertes diariamente. En su gran mayoría gente no vacunadas. En nombre de “la libertad para decidir”, un considerable número de ciudadanos y algunos lideres políticos, desafían la ciencia oponiéndose al uso de las mascarillas y a la vacunación.

Algunos políticos conservadores, divulgan anteponer la “libertad” al conocimiento científico” y la desinformación llega a calar tan profundamente, que incluso gente que esta hospitalizada e intubada en unidades de cuidados intensivos, no tienen remordimientos por la decisión tomada, e insisten en la libertad para decidir. Peor aún todavía un porcentaje del personal hospitalario (camilleros, enfermeras y médicos) a cargo de esos servicios, se resisten a vacunarse.

Las unidades de cuidados intensivos en algunos Estados están saturadas de pacientes, a tal punto que el Dr. Antony Fauci (asesor del presidente) dijo que se acercan peligrosamente a un punto donde tendrán que decidir a quienes atender. Hay quienes opinan que los responsables de esta situación son los antivacunas y proponen que sean ellos, los últimos en ser admitidos en los servicios de atención.

La variable Delta con el apoyo indirecto de los antivacunas están ganando una batalla. Solo en la última semana, murieron más gente, que soldados en las guerras de Irak y Afganistán juntas. Desde el inicio de su administración, el presidente Biden mantuvo una prédica constante, para que acudan a vacunarse, pero sin resultados de impacto.

Recientemente propuso una serie de medidas más enérgicas, como exigir la vacuna a todos los empleados federales.
Nuestro país tiene un 54% de población vacunada y desde hace varias semanas el número casos y fallecimientos viene descendiendo (aunque también el número de personas que acude a vacunarse).

Es una situación epidemiológica parecida a la experimentada a principios de año, en Gran Bretaña, EUA e Israel; países que desafortunadamente, hoy enfrentan nuevas olas epidémicas, que los obligan a retomar las medidas de encierro.

Los antivacunas no tienen espacio en este país. Por tradición las vacunas del Programa Ampliado de Inmunización, siempre han sido bien recibidas por la población. Ahora, a nivel local se requiere el apoyo de lideres comunitarios, familiares, y amigos para poner presión social sobre aquellos todavía sin vacunar.

Por: Ernesto Guerrero

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El Nacional