Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Retoño de vieja amistad

Señor director:

Una tarde, en el verano del 2003, aquel  afable embajador de Cuba en Santo Domingo,  Miguel Pérez, me anunció por teléfono, para mi  extrañeza, que deseaba visitarme aquella tarde, en mi hogar.

Lo esperé hasta las ocho de la noche, con el temor de que el apagón  había confundido la dirección.  Por fin, llegó el gentil embajador, acompañado del Ministro de Industria Ligera de Cuba,  ingeniero y economista Jesús Pérez Othon. Tremenda sorpresa. Tremenda alegría.

Jesús había sido mi alumno en el Colegio de Belén y siempre enfatizaba que yo (¿?) le había abierto el camino hacia la Revolución, cuando a él, preso de angustias y perplejidades, y sin saber qué hacer, yo le habia dicho: “Haz lo que te indique tu conciencia”.

Miguel y Jesús me habían visitado para invitarme a ir a Cuba, cosa que yo les había negado anteriormente a instancias amigas dominicanas con el pretexto: ”¿Para qué, para llorar en cada esquina”?

Efectivamente, lloré, cuando  contemplé la maqueta de La Habana Vieja, repleta de recuerdos, aunque yo vivía en El Vedado. Pero, en todo lo demás, disfruté mucho de ese viaje que me preparó mi querido exdiscípulo Jesús. Me trataron a cuerpo de rey. Recuerdo  el pasadía con mi familia en Varadero, la playa infinita.

Jesús me confió que cuando solicitó de Raúl Castro su permiso para que yo visitara el añorado edificio de mi Colegio de Belén, recinto militar entonces, Raúl dijo: “Para Dorta-Duque, todo…”. Seguramente me recordaba de Belén, aunque  conoce  a mi familia.

Esta reacción, más que favorable y positiva de Raúl,  yo no la esperaba, porque salí de Cuba en 1959, aunque no me exilaba, como mis hermanos, sino para proseguir mis estudios. Alguna vez pensé que se trataba de una escaramuza para cambiar mi destino hacia un regreso a la revolución. Pero mi padre, el doctor Manuel Dorta-Duque, nos había hecho de una sola pieza.

Por méritos revolucionarios mi hermano, el doctor Manuel Dorta-Duque (q.e.p.d.) fue nombrado por Fidel director de Abogados del Ministerio de Justicia. El arquitecto Jorge Dorta-Duque era director del Proyecto  “Cambiar Cuarteles por Escuelas”. Pero renunciaron y se fueron al exilio.

Como intermedio de mi visita a Belén y al colegio San Estanislao, almorcé opíparamente junto al coronel que comandaba y su Estado Mayor. Todo obsequio de Raúl.

Atentamente,

Francisco Dorta-Duque

Santo Domingo

El Nacional

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