Cultura en sabado



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Es injusta e inconsecuente la actitud de pretender llevar al   paredón ético a  José María Cabral, joven cineasta, con motivo de su documental Espejitos por Oro.

Su  trabajo no es perfecto, se pueden alegar cuestionamientos técnicos, o del discurso fílmico, o temáticos, pero es una labor que debe ser respetada.

Espejitos por Botones se ha querido descalificar temáticamente por “sensacionalista” y por ser una línea de denuncia social coyuntural fomentada por otros directores en otros países.

Eso no invalida su trabajo que, al contrario, merece el reconocimiento porque es un llamado a validar una lucha frente a la cual hemos aportado una cuota de indiferencia vergonzante.  Pero un asunto es el tema, la intención sobre el tema y otro es el lenguaje del cine

Se  ha querido llevar a José María a la tablita de picar carne.

No ha copiado nada.

No ha plagiado nada.

Como cineasta, ha utilizado un recurso del cine. Y lo ha hecho en el marco de un enfoque temático creativo en el cual, por cierto, su principal aporte es el segmento “verde” que protagoniza en cámara Carlos Sánchez.

Y desde luego que no es la primera vez, ni será la última, en la que se utiliza esta forma de enfocar un determinado tema que demanda de conocimiento empírico, insistencia por oposición, razonamiento encapsulado en frases breves, utilizando personajes conocidos o involucrados en una determinada temática.

Muchas de las críticas pueden estar bien intencionadas o fundamentadas. A él le pueden servir para crecer. Pero respétenlo. Tiene talento y se ha ocupado de formarse académicamente. Y cuenta con un equipo de trabajo inspirado por el amor al cine.

La etiqueta del “niñito rico” que quiere llamar la atención con trabajos de poca calidad, no le va. Es un trabajador. Tiene sentido de lo que hace y utiliza el lenguaje del cine disponible, como lo hacen muchos otros directores.

El anuncio en defensa del juez Baltazar Garzón, en España , tiene exactamente la misma técnica,con las mismas variaciones del enfoque y el contenido. Y es del 2010. ¿Quién copio a quién? El enfoque de este producto audiovisual es un recurso que se ha usado infinidad de veces para diferentes formatos, incluyendo el cine.

En literatura, como en muchos otros aspectos creativos, “todo está escrito bajo el sol”.

¿Podríamos acusar de plagio a quien creó este spot porque un comercial norteamericano apeló a este abordaje en el 2008?

José María Cabral es un joven cineasta dominicano que merece, en primer lugar respeto por la inusual trayectoria de su trabajo fílmico, que se inició públicamente con Traición Oculta (2007), película de acción que hizo con gran esfuerzo y el apoyo de su equipo de amigos y que se estrenó en una de las salas de Diamond Mall, con muy buena crítica.

(Antes había realizado los cortometrajes  Más Allá del Rencor, Vegeance y Delirio, todos entre 2004 y 2005).

Siendo como es un director procedente de una clase media alta,  ha mostrado una sensibilidad y una actitud de compromiso social que debe ser elogiada en lugar de ser condenada. Traición Oculta, (2007) fue una denuncia del efecto de la drogadicción en la juventud de clase alta, su ambiente social.