Editorial

Dengue y pobreza

Dengue y pobreza

El dengue ha causado este año 73 muertes, incluidas las de 20 niños, mientras se reportan más de seis mil casos probables de la enfermedad, que según el Colegio Médico puede alcanzar ribetes de epidemia, lo que obliga a las autoridades a mantener encendida la luz roja de la alarma sanitaria.

En una semana se registraron 480 reportes de dengue, la mayoría de pacientes residentes en el Distrito Nacional, provincia Santo Domingo, Dajabón, El Seibo, La Altagracia, Monte Plata, Hato Mayor y Monseñor Nouel, clara señal de que el mal se expande y se intensifica.

Para contener la propagación del dengue, transmitido por la picada del mosquito Aedes aegypti, se requiere que toda la población aúne esfuerzo en la eliminación de criaderos, para lo cual urgen campañas masivas de educación sanitaria a través de los medios de comunicación.
Una tarea tan urgente e importante, como la de eliminar los criaderos del mosquito que transmite el dengue, no debería dejarse solo al Ministerio de Salud Pública, por lo que la ciudadanía debería asumir plena conciencia de la necesidad de colaborar para evitar muertes y ausentismo laboral o escolar.

Se ha dicho que muchos de los fallecimientos por contagio de dengue han sido causados por diagnósticos inexactos a pacientes que acuden a hospitales públicos y clínicas privadas, por lo que resulta imperativo que Salud Publica aplique y supervise el protocolo médico correspondiente para detectar esa enfermedad.

En vez de reducción, las cifras de decesos y afectados por el dengue se incrementan de manera alarmante, con relación al año pasado, al punto que los centros asistenciales se abarrotan de pacientes con posible diagnóstico de ese virus.

Es menester insistir en que los gremios de salud, instituciones de la sociedad civil y la población en sentido general tienen la obligación o deber de sumarse a una ineludible campaña para eliminar los criaderos de mosquitos en todas partes.
No debe olvidarse que el dengue es un mal vinculado con la pobreza y marginalidad en que malviven millones de ciudadanos que reclaman y merecen atención urgente y directa del Gobierno para que no sean presa de males ya superados en otras sociedades.

El Nacional

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