Doble nacionalidad; La Constitución haitiana en la diáspora

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Los haitianos y sus descendientes en la República Dominicana, constituyen la comunidad mas antigua de la diáspora haitiana en el mundo.

A través de una presencia de mas de un siglo, sus contribuciones a esta tierra hospitalaria, se registran en diversos campos de la vida nacional dominicana.

Paradójicamente,  algunos sectores locales, para negar la nacionalidad dominicana de orígen a sus hijos, promueven una ficticia inaplicabilidad del “jus soli” de la constitución dominicana debido al “jus sanguini”, previsto en la constitución haitiana.

El presente documento se propone arrojar luz sobre este asunto, ante el relanzamiento del debate, en el marco de la Asamblea revisora de la constitución, actualmente en curso en Santo Domingo.

 La diáspora

La constitución haitiana de 1987 en su artículo 11, sobre la nacionalidad, estipula lo siguiente: “Posee la nacionalidad haitiana de orígen, todo individuo nacido de un padre o una madre haitiana quienes nacieron haitianos y no hayan renunciado nunca a su nacionalidad al momento del nacimiento”.

 La legislación haitiana no admite la doble nacionalidad. Sin embargo, hay una realidad de hecho de binacionalidad, que vive un número elevado de los 4 millones de personas que forman  la diáspora haitiana,  en los países donde se adquiere la nacionalidad por el jus soli o por el jus sanguinis, a través de uno de los padres.

 Esto es así, porque desde el punto de vista del derecho internacional, el Estado haitiano no puede imponer su nacionalidad en un territorio extranjero.

Además, la ley haitiana determina el procedimiento para la obtención formal de la nacionalidad, la cual no es automática porque los padres sean haitianos, particularmente cuando estos no desarrollan vínculos con la nación haitiana.

 Los centros más importantes de acogida de la migración haitiana, aparte de la República Dominicana, son: Estados Unidos de América, Cuba, Canadá, Francia y sus provincias de ultramar.

En estos países, acorde a su constitución respectiva, los hijos de los haitianos adquieren ipso facto la nacionalidad. Salvo en el caso de Francia, donde hay que esperar la mayoría de edad. Lo cual no aplica si uno de los dos padres es de nacionalidad francesa.

 Doble nacionalidad

Igual que en la sociedad dominicana, Haití se encuentra en un periodo de intensos debates relativos al tema de la nacionalidad, dentro del proyecto de reforma constitucional.

En este caso, se busca incorporar la doble nacionalidad, principal reivindicación de la diáspora. Varios políticos haitianos que tienen  otra nacionalidad, por el jus soli, o por naturalización, son considerados como las principales victimas de la dualidad constitucional actual,  la cual impide su plena participación en la vida política haitiana.

Cuatro casos ilustrativos: los senadores Roudolph Boulos y Ultimo Compere en el 2008, y los antiguos candidatos presidenciales, Dumarsais Simeus y Samir Georges Mourra en el 2006.

 Domínico-haitiano

La República Dominicana, como cualquier otro Estado, esta libre de ejercer su soberanía en materia de nacionalidad y migración, tiene no obstante hasta la fecha, una normativa que permite al nacer a los hijos de haitianos -y de cualquier otro extranjero que no este en los impedimentos constitucionales vigentes- ser dominicanos de orígen a través del jus soli. También, si  uno de los dos padres es de nacionalidad dominicana, por vía  del jus sanguinis, en las parejas dominico-haitianas.

 En ambos casos, -al igual que en los demás Estados citados más arriba- los nacidos en República Dominicana, amparados en la constitución haitiana y la constitución dominicana, tienen derecho a las dos nacionalidades de orígen.

Al no ser admitida aun la doble nacionalidad en Haiti y/o entre las dos repúblicas, deberán escoger voluntariamente una.

Para ser declarados como dominicanos, será en la oficialía civil de su demarcación. Al optar por la nacionalidad  haitiana, será en el consulado de su región en territorio dominicano.

 Con excepción  de la República Dominicana, no se conocen casos de rechazo de la nacionalidad de orígen para los haitianos de la diáspora donde hayan nacido sus hijos.

Se diría que es el único país fronterizo con Haití, con una situación de flujos migratorios irregulares que plantea un problema que debe ser manejado rigurosamente.

Pero, la gestión de este aspecto, por demás, común a otros países fronterizos latino-americanos, debe hacerse sin quebrantar el Estado de derecho.

 En el debate sobre este  tema, es importante tomar en cuenta, la contribución económica y el rol de la diáspora en general, en las relaciones entre países de origen y países de destino. Son dos aspectos fundamentales que han motivado desde los  Estados de procedencia,  una línea oficial de respaldo político y administrativo a los expatriados, para reforzar su integración e incidencia en la sociedad de adopción o de nacimiento.

 En este contexto, la ofensiva diplomática desplegada por México frente al proyecto de reforma migratoria incluyendo la preservación del derecho a la nacionalidad de los indocumentados en los Estados Unidos de América fue apoyada por la mayoría de los países latino americanos contando la República Dominicana.

El gobierno ecuatoriano, recientemente, envió a su canciller Fander Falconi a Madrid, para discutir el derecho a la nacionalidad de origen, de los hijos de ecuatorianos en España.

 Por otro lado, la movilización de la diáspora haitiana respaldada por el gobierno, logró la revocación de una medida de la administración estadounidense que buscaba deportar unos 30,000 haitianos en situación migratoria irregular.

Se gestiona a su favor, el estatus de protección temporal (TPS) que los gobiernos centro-americanos han conseguido para sus connacionales, el cual permite a sus hijos, aun sin una residencia definitiva en territorio estadounidense, tener la nacionalidad, por el jus soli.

 Considerando lo anterior planteado, en los últimos 13 anos, los Jefes de Estado de la República Dominicana, al igual que los haitianos, aprovechan de sus viajes al exterior para arengar a sus compatriotas,  a hacerse ciudadanos de los paises donde se encuentran.