Donald Trump trepida airoso a 14 meses de elecciones

Trump admite que considera “bloqueo o cuarentena” para Venezuela


A distancia relativamente corta de catorce meses para las elecciones de noviembre 2020, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trepida airoso con apariencias de sortear escollos en el trayecto hacia la reelección, confrontando obstáculos internos con inmigración, medicare y excesivas armas en poder civil, externo, los tocones empezando por los añejos de Cuba y Palestina, Rusia, Corea del Norte, México, Venezuela, Irán, Siria, Turquía, Nicaragua, y el más peliagudo de todos, China, y la lucha sumo japonés de aranceles.
Demasiado, más que los retos que enfrentaron todos sus antecesores juntos.
Idéntico al protocolo de los galleros que enfurecen a los gallos agarrados acercándolos y retirándolos para luego soltaros al redil para matarse, el presidente Trump twitea un día proyectar gravar los salarios, y al siguiente día, twitea retira la propuesta.
Anuncia un día gravar las importaciones del gigante asiático en un 30%, y al otro día la difiere a diciembre de 2019.
El presidente Trump es evidente que se decanta por el semoviente escenario de las expectativas, mostrando la musculatura de la economía norteamericana de un 2.1 % del PIB, que el careo con Pekín redujo de un 3.1 % anterior, ante los pronósticos pesarosos del 38% de economistas que auguran recesión de EE.UU. en 2020, un 34% que será en 2021.
Ufano, sabiéndose poderoso, el presidente Trump mediante su asesora Kellyanne Conway, distribuyendo un evidente ansiolítico para sosegar el universo pesimista, expresó el 20 de agosto reciente:
“El hecho es que los fundamentos de nuestra economía son muy fuertes”, expresión cargada de optimismo, con los soportes del menor desempleo en muchos años, más de doscientos mil empleos mensuales, un récord incontrastable por la bancada demócrata, denso RC2 para pavimentar la autopista reeleccionista de 2020.
Que yuan, ni Euro, criptomonedas, Bitcoin, Libra esterlina, rublo, si EE.UU. se beneficia del elevado status del dólar en el comercio internacional, dominando el financiamiento bancario de Wall Street, que no obstante, en lo que los mercados estabilizan, el 19 de julio pasado el Dow Jones reculó 0.25% igual a 68,77 puntos hasta 27,154.20 enteros, y el 24 de agosto crujió nueva vez 2,37% a 25,628,90, S/P descendió 100% a 2,847.11 puntos y Nasdaq (tecnología), bajó 300% a 7,751,77, por el forcejeo arancelario con Pekín.
Pero son, conforme la experiencia reiterada, episodios financieros efímeros y volátiles, donde el billete verde termina prevaleciendo sobre todas las monedas y mercados, manteniéndose impertérrito como el árbitro supremo de las finanzas planetarias, evidencia que delata su unilateral condición imperial.
“Nuestra economía es la mejor del mundo, con diferencia, y la economía está preparada para un gran crecimiento luego de cumplidos los tratados comerciales”, evidentemente con su colega Xi Yin-ping, prueba reiterativa de los galleros cuando “topan” los gallos antes de soltarlos al redondel, al fin de la vida de uno de los dos, o ambos.
El 22 de agosto, The Associated Press-NORC Center publicó una encuesta donde el 62% de los norteamericanos desaprueba la administración Trump, mientras apenas un 36% lo contrario, su tasa de aprobación nunca ha rebasado el 32% ni superior a 42% en los sondeos de AP-NORC, empero, esa censura se decanta por la política migratoria, que reciente el mandatario aludió a revertir la nacionalidad por simple nacer en EE.UU., sin previa residencia legal, medicare, y la endemoniada política exterior, nunca en colisión con el bolsillo de sus paisanos.
Su política proteccionista de devolver a su país el sólido grandeur de la economía más fuerte, con la moneda más sólida, que sostiene, ha sido drenada en su perjuicio favoreciendo a Europa, pero sobre todo a China, forma parte de su estrategia de experto financista en bienes raíces, y por eso la oferta a Cooenhague de comprarle Groenlandia, la isla más grande del planeta con 2.7 millones de kilómetros cuadrados, donde desde 1945 tiene la base aérea de Thule, que ese año el presidente Harry Truman ofreció adquirir, punto geopolítico importantísimo, inexplicable que no comprara antes, como hizo con Alaska vendida por el zar Nicolás I el 30 de marzo de 1867 por US$7.2 millones.
Compró en 1803 a Napoleón la Louisiana de 2.144.476 kilómetros cuadrados en US15 millones; Florida el 1 de julio de 1831 a Fernando VII por US$5 millones; Islas Vírgenes a Copenhague el 17 de enero de 1917 por US$25 millones; por el Tratado Guadalupe-Hidalgo del 2 de febrero de 1848 compró por US$15 millones a México los territorios de California, Nuevo México, Wyoming, Oklahoma y Kansas, estructurando por el poder del billete verde, o por oro, el imperio que es.
Los frentes internacionales es otro desafío de Trump.
Porfía tecnológica y económica con Vladimir Putin, un zar vestido de demócrata; Unión Europea instándola a caminar sola en procura de su nuevo horizonte, sin la prótesis económica USA, que sostiene, desangra a su país; la gresca arancelaria con Xi; contactos con Piongyang; derribar a Maduro, Bachar y Ortega; asfixiar a La Habana; extinguir por hambruna la Franja de Gaza; conciliar con Reyep en Ankara, parecen no determinantes hacia la reelección.
Contra pronósticos agoreros interesados dentro y fuera de EE.UU. las coordenadas señalan el camino directo para la reelección del presidente Trump.