Opinión

E Pluribus Unum

E Pluribus Unum

La frase E Pluribus Unum representa una idea tan vieja como el mismo Estados Unidos de América, pero también es una idea que se renueva con cada nueva generación de estadounidenses.  E Pluribus Unum, para aquellos de ustedes que no hablan latín, significa “De muchos, uno”.  En realidad no puedo pensar en otra frase que mejor represente los profundos cambios que continúan definiendo a nuestra nación.  Hace 236 años, los fundadores de los Estados Unidos, reunidos en la ciudad de Filadelfia durante un muy caluroso y húmedo mes de julio, determinaron poner esas tres palabras en latín en el Gran Escudo de los Estados Unidos.  Aún en ese entonces, nuestra nación estaba conformada por personas cuyas raíces provenían de otras tierras.  Los primeros europeos que exploraron lo que hoy es, en gran parte, los Estados Unidos, hablaban español. Gran parte de la población original de las trece colonias era oriunda de Inglaterra y Alemania. Otros colonos llevaron consigo sus culturas, provenientes de los diferentes rincones del mundo, tal y como fue el caso trágico de los esclavos africanos. En los años posteriores, otros inmigrantes han llegado a los Estados Unidos, a veces confrontando grandes dificultades y riesgos para poder tener la libertad de trabajar y practicar sus creencias religiosas, para iniciar un nuevo negocio, y para poder vivir sus vidas en paz y prosperidad.

Al principio, la mayoría de los inmigrantes provenían de Europa.  Llegaron de Irlanda e Italia, y años después del sur de Europa.  Los inmigrantes asiáticos llegaron a las costas del oeste de los Estados Unidos.  Los alemanes y escandinavos sentaron raíces en el centro de los Estados Unidos.  Estos oleajes migratorios fueron seguidos por inmigrantes polacos, rusos y judíos.  Recordamos las imágenes de su llegada a los Estados Unidos a través de fotografías, donde se aprecian asomándose en la barandilla de un barco para ver por primera vez la Estatua de la Libertad.  Durante los últimos 50 años hemos visto nuevas oleadas de inmigrantes, provenientes de América Latina, el Caribe, Asia Oriental, el Medio Oriente y de las nuevas naciones independientes africanas.  Cada ola de nuevos inmigrantes ha hecho mucho más diverso nuestro país; cada ola de nuevos inmigrantes ha fortalecido aún más a los Estados Unidos.

Al reflexionar sobre nuestra nación, recuerdo una historia que el Presidente Barack Obama ha contado sobre una ceremonia de graduación a la que asistió en el Miami/Dade Community College, en la Florida. Increíblemente, la clase graduanda tenía sus raíces en 181 países alrededor del mundo. Muchos de los estudiantes eran inmigrantes, quienes habían llegado a los Estados Unidos con sólo el sueño de sus padres y la ropa que llevaban encima.  La universidad quería demostrar lo mucho que valoraba su diversidad cultural, así que durante la ceremonia de graduación desfilaron a través del escenario las 181 banderas – una por cada nación que estaba representada entre los graduandos. Con el paso de cada bandera, los graduandos y sus parientes aplaudían cuando les llegaba el turno a su bandera.  Como se pueden imaginar, algunos países recibieron más aplausos que otros, dependiendo del público presente.  Finalmente, la última bandera – la bandera de los Estados Unidos – salió al escenario.  Todos en el auditorio estallaron en aplausos.

Esa es la promesa de los Estados Unidos, el país que represento aquí como Embajador en la República Dominicana.  Estamos en nuestra mejor forma cuando valoramos nuestra diversidad.  En los próximos meses espero poder explorar, con más detenimiento a través de esta columna, la idea de cómo los Estados Unidos de América está cambiando, aún cuando los valores que más apreciamos son los mismos, y cómo las nuevas influencias que llegan al país continúan conformando una sola nación.

El Nacional

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