El doctor Hsieh, padre del arroz en RD



El Ministerio de Agricultura y los productores de arroz han tenido una deferencia excepcional con el doctor Yin Tieh Hsieh, quien al frente de la estación arrocera de Juma, Bonao, logró incrementar tres veces la producción de arroz en República Dominicana. Una tarja en su nombre fue develizada por el ministro de la cartera del agro, Osmar Benítez, junto a doña Esther, la viuda de Shieh, el senador Amílcar Romero y el dirigente arrocero Manito Despradel.

El homenaje póstumo se efectuó en el centro arrocero en un acto donde se presentaron cuatro nuevas variedades del cereal con potencial para aumentar la productividad a nivel de campo y el rendimiento en el molino. El director de la estación, doctor Federico Cuevas, dijo que las nuevas variedades,

identificadas como Juma 68-18, van a ampliar las posibilidades de producir arroz a menor costo, además de que “estas innovaciones facilitan la limpieza de las fincas de malezas y otras especies indeseables.
Con un doctorado en genética agrícola, el especialista trabajó en Juma durante más de medio siglo. Se graduó en la Universidad Texas A&M y llegó al país en diciembre de 1965.

De inmediato comenzó a trabajar en la estación, con el objetivo de mejorar la producción y la organización del ámbito arrocero local. El titular Ministerio del agro era el licenciado Silvestre Alba de Moya. Junto a un grupo de técnicos dominicanos el genetista chino comenzó a seleccionar y mejorar variedades criollas como Toña Brea, Mingolo y Tanioka, al tiempo que reunía grupos de arroceros a quienes explicaba la importancia de preparar adecuadamente la tierra, limpiar los canales y compuertas, control de malezas, nivelación, época de siembra y preparación de semilleros.

Se estima que el 84 por ciento de las siembras de arroz en el país pertenece a variedades obtenidas por el técnico oriental.

En poco tiempo Hsieh y los agrónomos criollos reclutaron a un grupo de productores que empezaron a producir semillas de calidad certificadas. De ahí en adelante, según explica Manito Despradel “se inició el despegue de la producción arrocera en República Dominicana, con variedades a partir del IR-8 y los tipos Juma que constituyeron todo un éxito”.

Trabajando con el sector privado, el equipo dirigido por Hsieh logró otras excelentes variedades, como Prosequisa 4 , 5 y 15, y la Quisqueya, que “evitaron la quiebra de la mayoría de los productores, porque esos tipos de arroz generan buenos retoños, casi igual que la flor”.

Hsieh, que falleció hace un año, era un amante de hacer producir la tierra, y consciente de que la humanidad necesita a los agricultores, aplicó sus experiencias en investigaciones con cultivos, como guayaba, toronja, liche, pomelos, pitahaya (o fruta Dragón), al tiempo que promovió siembras comerciales de variedades de bambúes y crianza de cerdos con tecnología moderna.

Pero la vida del especialista taiwanés en el país no fue toda gloria. Sufrió acoso y vejámenes que afectaron sensiblemente su estado de ánimo. A mediados de abril del 2010, hace ahora nueve años, un voraz incendio destruyó un proyecto de bambú y frutales que levantó en la comunidad Quita Sueño, Haina, en unos terrenos que le asignó el director del CEA, Meme Viñas.

El respaldo recibido de las autoridades y de su propia embajada fue tímido, y si alguna acción favorable surgió fue producto de la cobertura que le dispensaron los medios de comunicación. Pero las autoridades diplomáticas y consulares de su país, brillaron por su ausencia. Con esa anómala situación celebró el técnico taiwanés el 82 aniversario de su cumpleaños.

Asimismo, en el año 1976, Hsieh y algunos técnicos de Juma, sufrieron la persecución de miembros de los servicios de inteligencia del Estado, porque inexplicablemente una variedad local de arroz de alto poder germinativo llegó a los campos de Cuba lo que desató la ira de “Belén y los Pastores”. Esto motivó que algunas autoridades del sector marginaran al genetista chino, al extremo que ni el teléfono le tomaban.

En los primeros meses de gestión del ingeniero Nicolás Concepción, en el ministerio agrícola, llegó al país un nuevo embajador de China, de apellido Chang, y la primera medida que tomó fue remover a Hsieh de la estación de Juma. El nuevo diplomático procedía de Colombia y de nada valieron las sugerencias y peticiones de autoridades locales para que se revocara la disposición.

Con el reconocimiento ofrecido en la estación de Juma, los arroceros definieron al Hsieh como el “padre del arroz” en la República Dominicana, y con sus variedades será recordado de manera infinita, y con sus sueños no podrá ser olvidado. El Campo recordará al doctor Hsieh.