¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

Mucha gente no quiere entender aún que la comunicación es el factor que puede cambiar el mundo.

Pocos saben que decir lo que se piensa o se siente, por duro o feo que parezca en principio, es mejor que ocultar verdades que cuando se destapan con el tiempo, pueden destrozar vidas.

Algunos hablan, otros no, muchos se callan hermosos sentimientos y ni siquiera se dan cuenta de que decirlos es dar felicidad al amigo que tienen cerca, o al hijo, o al vecino. Quizás al vendedor de verduras que cruza día a día por tu casa.

Son sentimientos agradables de cariño, ternura, admiración, resaltar cualidades a veces la gente no sabe que posee, o sencillamente hablar con una mirada que manifiesta el amor que se siente.

Hay que buscar maneras, donde quiera que se encuentren para hacer que los amigos que tenemos vean las luces de colores del mundo, como las veo yo con los mensajes que de vez en cuando me envía a través de su celular mi querida amiga Sonia y rezan “te quiero mucho”.

O como los que Salma deja a su esposo algunas veces pegados en el espejo de su habitación, para que los vea en las mañanas antes de ir al trabajo: “no llegues tarde hoy, necesito estar contigo”.

Hay cariños que existen, son grandes y nadie sospecha que lo son tanto, como el que sienten nuestros padres, menos elocuentes que nosotros, pero con un corazón que late igual.

Por eso no escondí mi sorpresa cuando aquella señora querida, me llamó ayer, en momentos en que el trabajo no me dejaba respirar, para decirme simplemente que “anota ahí una carta para que se la des a tu jefe cuando esté desocupado”.

La partida de la madre de mi jefe y mejor amigo, fue como si partiera a la eternidad, alguien que viéramos diario, porque él se encargó, hablando de ella durante años, de hacer que con sus palabras la sintiéramos muy cerca.

Así fue como aquella señora interrumpió mi trabajo y me hizo escribir una carta llena de amor y esperanzas que dejó de lado el estrés de mi mañana.

Le dijo a mi jefe amigo, sin haberlo tratado mucho, lo consoló con palabras sabias y definió el especial momento que él está viviendo, de la manera más exacta y creíble.

Lo había llamado en varias ocasiones para decirle talvez menos palabras de las que escribí, pero no se comunicó y decidió, en un arranque de valentía maravilloso, decir lo que sentía, a como diera lugar. Fue un momento maravilloso y de pleno. Que Dios la bendiga.

miguelinaterrero@hotmail.com

El Nacional

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