Endecha por Fiume Gómez Sánchez



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El pasado seis de julio se desmaterializó a los 78 años, Fiume Bienvenida Gómez Sánchez de Michel, y con su involuntario escarpado éxodo inmaterial hacia las regiones desconocidas, el magisterio dominicano que ella prestigió con su entrega, irradiando la luz del saber, se potencializa, en vez de una pena, la memoria nacional de un esplendente quasar, o la impactante luminosidad de una aurora boreal.

Incidental conocí la desmaterialización de Fiume por un artículo que publicó El Día el 26 de julio de este año el sociólogo Wilfredo Mora, a quien no dispongo la honra de conocer, como tampoco conocí a Fiume, ni a su compueblana, la valiosa historiadora Olga Loberty Gómez de Marichal, puntualizando que mi familia paterna es montecristeña,contactando a figuras que manejan la historia de Montecristi.

De ninguna manera la desmaterialización de la profesora Fiume podría ser motivo de sombras, por ser ella la antítesis de la sombra, por la luz que diseminó con entrega y amor referenciales, sino más bien la oportunidad para hacer una inflexión, una exposición, como miles con las cuales Fiume esparció la luz del saber, en esta entrega, que intenta proyectarse en más que una endecha, descripción breve, ponderando su magisterio radioso.

En 1962, contando 21 años, en su natal Montecristi, hija de los esposos Bernardo Gómez Mercado, natural de Puerto Plata, Alferes de Navío M de G, y Minerva Rosa Sánchez Pimentel, Fiume inició la incomprendida y no del todo reconocida ni bien remunerada misión de sembrar la luz del saber a párvulos y adolescentes, por más de medio siglo.

En las postas de reconocimientos a su aporte al magisterio, Fiume mereció el Premio Nacional de Didáctica, endosado en 1979 por la Secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos.

En 1984, Alfa y Omega publicó su monumental Manual de la Literatura Dominicana y Americana, guayacán de 483 páginas, idéntico a los que proliferan en su comarca, para cuarto año de bachillerato, en realidad, obra de consulta para poetas, escritores, lingüistas, literatos, ensayistas, filólogos y periodistas, y cuando cayó en mis manos, papel periódico, dispuse fotocopiar en papel bond y encuadernar, que consulto reiterativo, símil de consultar la memoria imperecedera y esplendente de Fiume.

En esa obra de texto, Fiume reseña los aedas más excelsos y sonoros del Parnaso de la lengua castellana, que omito por su amplia demografía y corto espacio, y refiero procurar, para deleite de cultores de porta liras.
Publicó Minerva, Patria y Teresa Mirabal, y Poesías y canciones a la patria.

El 10 de septiembre de 2010, el Colegio San Judas Tadeo de Santo Domingo reconoció a la profesora Fiume Gómez por sus aportes a la educación.

Fiume no solo concibió circunscribirse en su referencial rol magisterial, sino que incursionó en la vibración donde entendió la patria requería de su concurso, y las gráficas de la contienda fratricida de abril de 1965 muestran a Fiume identificada con el constitucionalismo, marchando en el batallón de mujeres que desfiló por la ciudad colonial, en respaldo al retorno de la constitucionalidad y al derrocado icónico presidente Juan Bosch.

Fiume casó con el munícipe montecristeño César Augusto Michel Nolasco, procreando a Emily Fiume, Huguette Argelia, Hugo Tomás, Fiume Minerva y César Augusto, retoños que es de presumir, clonarán con su conducta pública y privada, el ejemplo esplendente de su augusta progenitora.

Fiume Gómez fue un gigantesco y referencial flumen humano, refulgente luz del saber, integridad, abnegación magisterial de gratísimo recuerdo perennal para la sociedad dominicana, el magisterio, y su familia.

Fiume clonó a las abejas que polinizan de flor en flor, el saber.