Erika Martínez



Menuda, eléctrica, es difícil reconocer en esta “dominicanyork” joven escritora, académica y critica: Erika Martínez, a la niña a la cual, en su colegio de infancia, le sellaron la boca con tape. Le costó treinta nos atreverse a escribir una Antología que se llama Atreverse a Escribir, Narrativa Contemporánea por Mujeres Dominicanas, donde se embarca en la búsqueda de las voces silenciadas de las escritoras dominicanas, en las clases de Literatura, los currículos y programas de maestría de las universidades norteamericanas, donde no había escritores dominicanos.

Aunque yo publique “Algo que decir”, Ensayos sobre Literatura femenina, en 1993 y luego en 1998; y la Dra. Daisy Cocco De Filippis sus tres antologías: Sin Otro Profeta que su Canto (poesía); Combatidas, Combativas y Combatientes (narrativa); y Con Ciencia y Conciencia (ensayo), dedicadas al rescate de las mujeres escritoras en cada género, no haber sido publicadas en inglés impidió que Erika nos encontrara, hasta que descubrió el Algo que Decir (Something to Declare), de Julia Álvarez y se reafirmó en su vocación de escritora.

Esa Antología compila una muestra de 25 escritoras, mayoritariamente de la Diáspora y las agrupa en cuatro bloques: La gente que me ama; No soy ni de aquí ni de allá; Esa ya no soy yo; Los países del futuro, y sale a la luz con una enjundiosa presentación de Julia Álvarez y los comentarios celebratorios de Junot Díaz, quien la define como “brillante, un diamante, un hechizo”.
Lo que me deslumbra de la Antología es su despliegue del lenguaje “dominicano”, como cuando leemos los textos puertorriqueños y cubanos enseguida sabemos que leemos expresiones de esas islas.

Leer esta antología es recordar los dominicanismos newyorquinos. Lenguaje de la cultura proletaria y de género, que permea la crianza dela niñez de la diáspora y forja la identidad dominicana; con los valores, prejuicios, chismes barriales, masoquismo de nuestras madres y cultura amorosa.

Daring to Write es definitivamente una Antología de Escritoras dominicanas, y lo maravilloso es que las diferencias geográficas entre el aquí y el allá no hayan erigido muros lingüísticos entre nosotras.

Esta antología amerita que se publique en español por la Editora Nacional, la cual debería dotarse de un Departamento profesional de Traducciones, posible aporte de Pedro Verges a la cultura nacional y una deuda de larga data con el Diáspora, que puede coordinarse con el Ministerio de Educación para dotar sus bibliotecas de las voces de las otrasRepúblicasDominicana.

Con esta Antología, Erika me llena de tranquilidad, porque por encima de todas las mezquindades literarias, nosotras si tendremos quien nos descubra, investiguen, rescate y publique, con la mirada objetiva y descontaminada de la academia. Primer pasaporte a la inmortalidad.