Golpe y Revolución



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El pasado 25 de septiembre se cumplieron cuarenta y cinco años del fatídico golpe de Estado perpetrado contra el gobierno constitucional presidido por el ilustre profesor Juan Bosch.

 Correspondencias, cables y comunicaciones desclasificadas de los Archivos Nacionales de los Estados Unidos, la CIA, el FBI, el Departamento de Estado, y de la biblioteca de los presidentes norteamericanos Dwight Eisenhower, John F. Kennedy y Lyndon Jonson, evidencian la participación directa e indirecta de sus gobiernos en la política dominicana e internacional en los años de la llamada guerra fría.

   Víctor Grimaldi, en su magnífica obra Golpe y Revolución, El Derrocamiento de Juan Bosch y la Intervención Norteamericana, relata como sucesos cómo acontecimientos internacionales, regionales y nacionales fueron creando una situación e imagen internacional desfavorable a los Estados Unidos, nación paradigma de la democracia y la libertad cuyos gobiernos, sin embargo, intervenían en la política de otros países americanos auspiciando golpes de Estado, invasiones y gobiernos ilegítimos como el de Augusto Pinochet en Chile y el del Triunvirato en la República Dominicana.

La guerra contra el comunismo fue el pretexto para que presidentes liberales y democráticos como Juan Bosch fueran derrocados con la bendición, el estímulo o la complicidad de los gobiernos de Estados Unidos. En el caso dominicano, el escándalo internacional que hubiese producido el develamiento de la trama de Leon Cantave contra el gobierno de Duvalier en Haití,  con el apoyo norteamericano desde territorio nacional, cuya investigación fue solicitada a la OEA por Bosch, parece haber sido fue determinante para su caída.

En su acuciosa investigación Grimaldi reseña cómo inclusive en  Estados Unidos hubo multitudinarias protestas contra la invasión  en Vietnam y contra la intervención en la República Dominicana y otros países. Una parte significativa de la opinión pública y gobiernos como el de Charles de Gaulle en Francia, se pronunciaron a favor del respeto al principio de no intervención y de la constitucionalidad en nuestro país.

El Triunvirato, y posteriormente el gobierno de facto de Donald Read Cabral fueron desplazados del poder, y los militares constitucionalistas y el pueblo salieron a las calles a dar la batalla contra los militares golpistas encabezados por el general Elías Wessin y Wessin.

Ante la derrota inminente de las fuerzas de Wessin, y bajo el alegato de que pudiese surgir un gobierno de orientación comunista, el gobierno de EU, presidido por Lyndon Jhonson ordenó enviar  tropas. Para entonces el movimiento constitucionalista contaba con el liderazgo militar de Caamaño, el cuál había sido encabezado, en principio, por el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez. Como se puede observar en la obra “Golpe y Revolución”, la guerra de 1965 fue sin dudas el acontecimiento histórico y político más trascendental en la historia nacional después de la Independencia Nacional y la Restauración de la República.