Golpeados por intruso



El coronavirus como pandemia que impacta al mundo en su totalidad es un intruso que irrumpió en la faz de la tierra para cambiarlo todo y recordar plagas centenarias que han flagelado la humanidad con tal estremecimiento que provoca reflexiones que tocan lo más profundo y personal de cada quien.
¿Qué hacer ante este fenómeno inesperado? Seguir recomendaciones de quienes tienen autoridad para tratar el tema, médicos y científicos, así como orientaciones de responsables de políticas públicas, entiéndase gobierno, e ignorar especulaciones y rumores, noticias falsas, que están a la orden del día.
Para el Covid-19 hasta ahora no existe cura, entonces lo mejor es evitar el contagio, quedarse en casa, cumplir la cuarentena de dos semanas impuesta por el gobierno, el toque de queda nocturno, no desafiar la autoridad saliendo a las calles y evitar toda aglomeración o reunión que propicie contraer el virus.
En estos momentos hay héroes anónimos que merecen reconocimiento colectivo porque a riesgo de salud y vidas se esfuerzan por combatir la crisis, como son médicos y personal paramédico de centros asistenciales y el contingente de policías y militares que resguardan el orden público.
Elemento clave ante la pandemia, a más de acciones sanitarias, es el manejo de la comunicación, información y orientación ciudadana que el gobierno mantiene con fluidez, distinto a desaprensivos que se anidan en redes sociales para lanzar rumores, desorientar e inquietar. Merecen un escarmiento.
El encierro domiciliario colectivo, preventivo para frenar la propagación del virus, es oportunidad ideal para reflexión personal, organización interna, valoración del tiempo y afectos, rol y compromiso de vida y conciencia sobre el “ser” por encima del “tener”, hoy a la vista zarandeado por la cruda realidad.