Guerra al covid-19



En una de sus cartas a Engels, específicamente la del 13 de febrero de 1863, Karl Marx alude a que tendríamos “días en los que se comprimen 20 años”. Guardando las distancias, la pandemia del Coronavirus (Covid-19) nos ha hecho despertar en esta realidad que solo mi generación había visto en películas. Por ello, no deja de pasar desapercibido la frase del presidente de Francia, Emmanuel Macron, “nous sommes en guerre” (“estamos en guerra”), cuando anunciaba el conjunto de medidas para enfrentar la pandemia la semana pasada.

“El enemigo es invisible y requiere nuestra movilización general”, decía Macron. Guerra, enemigo, movilización. Cuando los jefes de Estado o de Gobierno exigen medidas extraordinarias a sus ciudadanos, apelan con frecuencia a un lenguaje de resonancias indudablemente bélicas. Eso se ha multiplicado en la crisis del coronavirus.?
El enemigo no está a las puertas”, dijo Pedro Sánchez el martes. A lo que agregó: “penetró hace ya tiempo en la ciudad. Ahora la muralla para contenerlo está en todo aquello que hemos puesto en pie como país, como comunidad”. El lenguaje bélico? puede tender trampas. Si el enemigo ha superado las defensas y está dentro de la ciudad, la muralla ya no sirve de mucho. Pero se supone, y así lo indica la propia historia, la gente capta la intención de estas metáforas.
Angela Merkel, la formidable canciller de Alemania, quien está en la fase final de su período como gobernante, pronunció un memorable discurso en el que dijo: “Desde la reunificación alemana, no, desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestro país que dependa tanto de nuestra solidaridad común”.
Otra voz que alertó al mundo es la de Bill Gates, pero años antes de que esto sucediera. Nada más y nada menos que en 2015, en una charla TED, de 8 minutos de duración. Dijo Gates: “Cuando yo era chico el desastre más temido era vivir una guerra nuclear. Hoy la mayor catástrofe mundial es una pandemia. Si algo va a matar a más de diez millones de personas en las próximas décadas será un virus muy infeccioso, mucho más que una guerra. No habrá misiles, sino microbios. Gran parte de esto es que se ha invertido mucho en armamentos nucleares pero se hizo muy poco en crear sistemas de salud para poder detener las epidemias. No estamos preparados”.

Palabras que resuenan todavía y cobran mayor vigencia. En los actuales momentos que vive la humanidad, particularmente nuestro país, es hora de la unidad, de la disciplina y determinación para superar la peor crisis sanitaria del Siglo 21. Es hora de los liderazgos que se crecen por encima de las circunstancias. Los dominicanos superamos la mayor amenaza contra la democracia cuando acudimos a votar el pasado 15 de marzo. Y ahora, volveremos a salir adelante, superando esta prueba sanitaria