Israel no logra paz por odiar a los palestinos

Israel no logra paz por odiar a los palestinos


El Estado de Israel no logra la paz con sus hermanos de padre palestinos por odiarlos y robarles sus tierras, y en 71 años de esa obtusa y condenable política, los resultados demuestran que han vencido en cinco guerras a los palestinos y cinco raids devastadores de su poderosa aviación al reducto de la Franja de Gaza, pero han demostrado incapacidad para soldar la paz, sobreviviendo inmerso en estreses, en un inconcluso zafarrancho y un desgastante estado de alerta, y así resulta imposible proseguir indefinidamente.

Deniega a los palestinos la parte este de Jerusalén, que era propiedad de éstos conforme a los lineamientos de la resolución l8l del 29-ll-l947, que dividió el entonces Mandato Británico en dos Estados, uno hebreo o judío y otro árabe.

Ocupa con más de 500 colonias a Cisjordania, 5,970 kilómetros cuadrados, cuatro millones de palestinos, cedida en l988 a los palestinos por el rey Hussein de Jordania para fundar el Estado Palestino junto a la Franja de Gaza, que los israelíes devolvieron a los palestinos el l8-05-l994 en virtud de los acuerdos de Oslo de l993, encerrando a dos millones en un área de 365 kilómetros cuadrados, en un bloqueo por aire, mar y tierra, impidiendo ingreso naval y pescar en sus aguas, ignominiosa cárcel a cielo abierto más grande que conoce la humanidad.

La Franja de Gaza carece de una sola industria, la desocupación rebasa 60%, sus producciones de olivos, dátiles y hortalizas son pagadas en precios irrisorios por los israelíes, porque no hay otra, y en 7l protestas los últimos viernes en conmemoración de los 7l años de la fundación del Estado de Israel, que los palestinos denominanNakba (desgracia), militares israelíes disparan a los chavales que organizan protestas en su tierra para salir de su aislamiento, matando a decenas.

La electricidad es suministrada a cuenta gotas por Israel, que destruyó sus generadoras en incursiones aéreas, ocasionando una tragedia humana porque los hospitales de Gaza no disponen de energía segura para practicar intervenciones quirúrgicas, y todo ese accionar condenable concluye en delitos de lesa humanidad, que la comunidad internacional silencia en vez de condenar, empezando por Estados Unidos.

La comunidad internacional muestra una condenable indiferencia ante los reiterados abusos del Estado de Israel con sus hermanos de padre palestinos, ufanándose de constituir la única democracia del Cercano Oriente, ignorando a Líbano, que lo es, implementando prácticas nazis, reñidas con la esencia democrática, discriminando y odiando a los palestinos, encarcelando a más de seis mil, robándoles sus tierras, obligándoles en Cisjordania, que es de los palestinos, a chequeos en retenes militares israelíes.

Demuelen con C4 residencias palestinas en el este de Jerusalén y Cisjordania por una simple sospecha o denuncia de “terrorismo”, cuando son los israelíes quienes practican el terrorismo de Estado, ante el silencio cómplice vergonzoso de la comunidad internacional y los gobernantes norteamericanos que temen ser asesinados por el Mosad.

En la era del presidente norteamericano Donald Trump, la suerte de seis millones de palestinos residentes en Cisjordania y la Franja de Gaza, más cuatro millones de la diáspora, luce frisada en el tiempo, hasta que otro inquilino ocupe la Casa Blanca, o imperativos inesperados conduzcan a una solución pacífica, decente, humana y lógica del impasse israelí-palestino.

Esa apreciación, recordando que el presidente Trump ordenó recientemente trasladar la embajada de su país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, cuando uno de los puntos cruciales que distancian las relaciones entre ambos pueblos es precisamente que los palestinos reinvindican el este de Jerusalén como la capital de su futuro Estado, mientras los israelíes roban el espacio y postulan una sola Jerusalén, parte de su concepción de un solo Estado en toda Judea, con la ofensiva e imposible pretensión de un Gran Israel, también llamado Creciente Fértil.

La Liga Arabe, Irán y Siria, los únicos supuestos soportes a las justas aspiraciones palestinas para concertar la paz con Israel y fundar el Estado Palestino, realmente en muy poco o nada contribuyen ni aportan iniciativas que concluyan en concretizar los reclamos soberanos palestinos.

Cuando el 24 de agosto reciente una explosión en el manantial Doley en Cisjordania que mató a dos intrusos colonos israelíes, Benjamín Netanyahu prometió, con la proverbial arrogancia connatural, “fortalecer los asentamientos judíos en Cisjordania”, en vez de reflexionar que ese universo no conduce concluir las tensiones sin pausas y alcanzar todo cuanto Israel no ha logrado con sus hermanos palestinos.