Julie Carlo Culta y exitosa



La televisión es a la eficacia del arte y espectáculos profesional, porque el periodismo no se expande, no despliega toda su fuerza más que en la libertad. Libre, al mismo tiempo que puede informar exactamente a los lectores inmediatos, puede construir una documentación seria para la historia.

Libre, no se forma, por otra parte, con registrar los hechos: se dirige hacia el porvenir; prepara las reformas o las revoluciones; sitúa y opone los partidos; expresa el alma de las multitudes.

La carente preparación intelectual o formación cultural de varias presentadoras o conductoras de la televisión nacional, más que esa deficiencia, es la incapacidad de los “productores” y/o “realizadores” de medio televisual dominicano.

Algunas profesionales de la locución de programas de variedades. Todas -pocas excepciones- sin estilos locutoriles y cultura en la televisión. Por ello, debo precisar, que Julie Carlo, es la locutora con mayor cualificación en la República Dominicana: actriz, psicóloga, profesora de locución, de inglés, francés, periodista, productora, realizadora de televisión y radio, y con palmaria convicción histriónica en escenario.

Recordemos el programa 300 Millones que se transmitía al orbe terráqueo desde España, con esa destacadísima presentadora, entre otros espacios en Dominicana y los Estados Unidos de América. Julie Carlo, tiene la más alta valoración locutoril del país. Fue y es mi maestra comunicacional.

Televisión infinita

En este sentido, “la televisión es el medio de comunicación más poderoso que existe. La fuerza de su imagen, acompañada por el sonido, el movimiento, el color y reforzada por los modelos físicos que aparecen en sus mensajes, las enriquecedoras técnicas de televisión y los trucos mágicos, le dan características incomparables y valores pedagógicos que bien utilizados son de gran beneficio para la sociedad”.

Su meta es esbozar y presentar los ojos y mentes de su auditórium en el material que capte y retenga la atención del público.

Y, sin embargo, para aprovechar al máximo sus posibilidades, la televisión sigue dependiendo de las palabras. Así, pues, uno de los elementos vitales y esenciales de un buen presentador o conductor.

Su función, habilidad para describir bien y claro; su inteligencia, educación, autoridad, personalidad, conocimiento del medio, su modo de pensar, todo ello puede significar la diferencia entre lo bueno y el desastre oral.

El estilo de la televisión debe ser conversativo, ya que, al fin, el presentador sostiene con el público un mensaje noticioso frente a la cámara.

Las frases han de ser cortas y sencillas, en beneficio tanto del comunicador como del público; la base fundamental de la oración es sujeto, verbo y complemento, pero no toda oración ha de ser completa. Los adjetivos y adverbios floridos y los verbos altisonantes no caben en televisión.

La televisión es un retrato, es una presentación concisa y verídica, en una o en otra forma, influye en la gente que busca en estos programas un cuadro que no crea dramas por el drama mismo; cuando el drama le llega, es auténtico.

Explico que la televisión exige un sistema de integración de los elementos auditivos y visuales. Esos elementos deben fundirse en una presentación compacta.

El sistema debe, asimismo, permitirle al equipo de la producción de televisión sincronizar recursos auditivos y visuales con exactitud cronométrica.

La televisión conlleva la comprensión pública de las acciones locales, nacionales y extranjeras. Es la contemporaneidad de una comunicación brillante en nuestra sociedad.

Ben Bagdikian, escritor e investigador de los medios comunicacionales, describe: “El periodista está obligado por profesión a estar aprendiendo permanentemente, entrar en nuevos mundos, ver la vida desde nuevas perspectivas. Ver, escribir y transmitir las cosas tal como son realmente”.

En este sentido, la suficiencia del presentador, es talento, excelencia vibrante, ética y moral. Dicción, fluidez, entonación, cultura general, personalidad televisiva (telegénico); soltura en sus modales y dominar varios idiomas, especialmente, el español y la historia de su país. Julie Carlo, es Summa Cum Laude en la escénica dominicana e internacional.

El autor es periodista, analista social y geopolitólogo.