La acertada “Recuperación del papel” de Medina



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José Ramón Medina ha tenido una trayectoria sistemática y persistente en la pintura. Desde los años 80 nos ha acostumbrado a que lo veamos desarrollando sus temas y sus obsesiones más recurrentes sobre la tela, ese noble asentamiento material donde los grandes artistas han dejado sus más profundas e inquietantes huellas. Es el soporte por antonomasia. Es donde el artista prefiere parir monstruos e hijos predilectos. Si el artista ama la tela, ni se diga del “marchant” ávido de venta y de asegurar incrementar fortuna.

Pero el papel es otro asunto. El dibujo es harina de un costal que representa otro estado espiritual. De ahí que nos hayamos acercado con gran emoción a la reciente exposición Recuperación del papel, del artista José Ramón Medina, inaugurada el pasado 14 de febrero y que estará en cartelera por dos semanas.

Lo primero que llama la atención de estos trabajos expuestos en el Centro Domínico Alemán es la soltura, es la libertad, es el desenfado con que el artista aborda los temas, con que el artista suelta sus demonios e inquietudes.

Al abordar y conversar con Medina sobre su vuelta al dibujo, nos sorprende el dominio y la conciencia que tiene el artista sobre el tema. Afirma que el color es circunstancia, y que el dibujo es línea, entre otras cosas, que surcan la esencia de un arte que muchos han ido soslayando y menospreciando al privilegiar las fauces de un mercado que muchas veces tiende a las normas del comprador.

Jean Basquiat, base de dibujo, base de fuerza. Paul Klee, también en la línea que provee el dibujo encuentra su destreza más honda. Pero hay que pensar en Alberto Durero, Miguel Angel, el fabuloso Leonardo Da Vinci.

Los temas del dibujo de Medina son los mismos temas de su pintura. Su penetración hacia lo mágico-religioso, su encantamiento por lo místico de las cosas. Pero es evidente que en estos se aprecia que el pintor tiene un mayor grado de libertad, y esa libertad confiere una dosis de locura y de soltura que es lo que hacen interesantes estos trabajos y que hacen pensar que ciertamente el artista ha recuperado algo, que es esencial, que es vital para proyectar lo que siente.

El dibujo permite muchas cosas, una libertad que bien sabe aprovechar José Ramón Medina. El uso de materiales lo demuestra, y por ello usa desde el lápiz, crayones, acrílico, lo que le permite ganar al papel en una riqueza extraordinaria. Da Vinci una vez recordó que magníficos dibujos se crean hasta cuando un café se desparrama sobre un papel. He ahí el misterio y la libertad de un arte como el dibujo.

El dibujo que crea Medina es un dibujo que tiene una línea sólida, una línea que enamora al dibujo. Son estos trabajos mostrados en Recuperación del papel una muestra de que su yo artístico está en una expansión infantil, en una libertad que no conoce límites. Darse la vuelta por la Isabel La Católica 212 para contemplar esta muestra vale la pena.

“Dibujo en cualquier parte, hasta en una cafetería”, me confesó Medina, y no es extraño evocar que muchos dibujos de Picasso, que luego costaron fortuna y terminaron en colecciones privadas, fueron hechos así: en medio de una juerga, de una comilona, de esos bellos cruces cotidianos.

Destacan

Los dibujos “Bacalipote en vuelo al infinito”, que pertenecen a una serie de trabajos, colocados magistralmente en el fondo de la sala del Centro Domínico-alemán, llaman poderosamente la atención. Son unos dibujos a blanco y negro, donde ningún otro color viene a perturbar ni intervienen. Hay una maestría y sobriedad en ellos que sorprenden al ojo.

La serie “navegante nocturno” y “navegante nocturno II, también destacan. En sentido general, Medina, con “Recuperación del papel”, ha recuperado parte de una esencia artística, esa donde la libertad es el mayor leit motiv. Quizás no fue coincidencia que la muestra fue inaugurada el 14 de febrero (día del amor, duendecillo que tanto atormenta), pues en ella se denota un encantamiento profundo del artista hacia ese oficio en ocasiones menospreciado pero siempre atrayente y poderoso, como lo es el dibujo.
El autor es escritor y periodista.