La región Este respira béisbol

Este


Si al comenzar la actual temporada de béisbol profesional otoño-invernal alguna pitonisa, brujo o vidente hubiera pronosticado que Estrellas y Toros disputarían la final, las burlas habrían llenado miles de cuentas de las redes sociales.

Con unas Águilas Cibaeñas ostentosas, enrostrando su corona 21 a los demás conjuntos y anunciando sus pretensiones de revalidar el título; unos Tigres del Licey aferrados a un pasado glorioso que le llevó a erigirse en máximo ganadores de la liga (22 coronas), mientras exhibían su trofeo de subcampeón de la pasada contienda; unos Leones del Escogido siempre duros de matar, con ansias de aumentar sus arcas (16 campeonatos) y unos Gigantes del Cibao que ya habían vivido la experiencia del reinado (2010-2011), presentando un grupo bien balanceado; resultaba casi imposible vaticinar que éstos dos equipos (aunque ambos poseen dos títulos) definirían el lugar donde quedará establecido el trono hasta la próxima contienda.

Después de una gran demostración en las primeras dos fases del torneo, Estrellas y Toros también desafiaron las premisas de algunos expertos en el sentido de que una final en el Este carecería de interés.

Y es aquí que estos dos gladiadores se encuentran en el terreno por segunda vez en la historia de la justa, reeditando la llamada “Serie de la Caña”, pero motivando a la vez un alegre y contagioso ambiente beisbolero, inusual en esta región.

Al parecer las amplias posibilidades de poner fin a medio siglo de sequía de título, opera de manera favorable para que San Pedro de Macorís se embriague de béisbol.

En las calles, las casas, niños, jóvenes y adultos mastican, respiran y viven el béisbol, tema obligado las 24 horas del día en la llamada Sultana del Este.

No es casual que los primeros encuentros dos victorias de las Estrellas en la serie terminaran con caravanas en el malecón macorisano.

El Tetelo Vargas, ubicado en el centro de la ciudad, donde los patios de las casas terminan en los jardines del viejo estadio, no da abasto para albergar la gran cantidad de público que desea presenciar en vivo los partidos.

La Romana, quizás con menos euforia pero con idéntico interés, revive en su población momentos de un pasado no muy lejano en que el equipo taurino logró ceñirse el cetro por segunda ocasión desde su fundación en 1983.

Con un plantel de mucha calidad y sorteando lesiones y salidas forzosas de algunos de sus jugadores principales, los Toros del Este luchan a brazo partido por alcanzar la corona, haciendo soñar a la afición romanense.