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Muhammad Ali, el eterno más grande de todos los tiempos

Muhammad Ali, el eterno más grande de todos los tiempos

Muhammad Ali cumpliría ayer 80 años de nacido.

Nunca quedó claro si la frase inmortalizada en la biografía de Muhammad Ali hace honor a la verdad histórica, pero a la hora de sumar detalles que lo hicieron y lo hacen diferente, sí, Muhammad Ali fue y es el más grande de todos los tiempos.

El rompió todos los estereotipos y con su actitud cambió la forma de ver y vivir este deporte. Siempre quedará en entredicho las razones que lo llevaron a ser diferente, pero nadie podrá negar cuanto influyó su actitud en lo deportivo, en lo político, en lo social y lo religioso.

Cassius Clay-Muhammad Ali escribió su historia en el boxeo desde lo novelesco y quienes acompañaron su paso por el boxeo, aprendieron a admirarlo o rechazarlo en capítulos imperdibles en el ring y fuera del mismo.

Capítulos marcados por puertos destacados en la línea del guion, como su inicio circunstancial en el boxeo, a los 12 años de edad, cuando aceptó la sugerencia de aprender a boxear el día que llorando denunció que un malhechor le había robado su bicicleta.

Joe Martin fue el policía que recibió la denuncia, fue quien le dijo que antes de golpear al ladrón tenía que aprender cómo y en el gimnasio Columbia de Louisville fue su primer entrenador.

Dos años después ganaría el primero de sus cinco títulos en los Golden Gloves, en 1959 su primer título nacional y en 1960 la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma.

Fue el primer paso de un camino hacia la gloria eterna que ya no se detendría. En 1964 lo conocería el mundo gracias a su sorpresiva victoria sobre el absolutamente favorito Sony Liston en la ciudad de Miami, al que volvió a derrotar en la revancha.

Para muchos, su verdadera historia comenzó en el Convention Center de Miami, gracias a la entronizada imagen fotográfica de un Clay con rostro duro gritándole a un Liston tendido sobre la lona.

Ese día, no nació el súper campeón, pero si nació un estilo de ser campeón que se transformaría en el aula sagrada de todos los campeones que vinieron después y lo imitaron después.

El uso del verbo como arma infalible para desarmar la estabilidad del rival, fue uno de esos cambios introducidos por Ali. Él supo cómo nadie romper las emociones de sus oponentes mediante la imposición de su carácter y personalidad avasallante.

El dueño de las legendarias definiciones de un púgil, “Flotar como una mariposa y picar como una abeja”, no solo impuso su carácter para alterar el equilibrio de sus oponentes, también impuso los titulares del día siguiente en los diarios del mundo, que sin darse cuenta comenzaron a darle más importancia a la imagen de Ali que al evento que el protagonizaba en cada subida al cuadrilátero.

Si hoy la ceremonia de la báscula tiene la proyección de otro evento asociado al evento principal, Ali fue el gran responsable de llevarla a ese increíble nivel de importancia gracias a su desfachatez comunicacional, su prepotencia dialéctica y la novedosa, aunque agresiva forma con que trataba a sus rivales antes de enfrentarlos.

UN APUNTE

Gran aporte
Hoy en tiempos en que el boxeo olímpico termina de profesionalizarse bajo la crítica de unos y la aprobación de otros, Ali creó el simbolismo de la medalla olímpica en el palmarés de los grandes campeones, como un logro superior al de los propios títulos profesionales.

Por. Bernardo Pilatti
ESPN Digital

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