Neoliberalismo y corrupción



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Con frecuencia dirigentes de todos los niveles del PLD afirman que esa entidad es la que más iniciativas de leyes contra la corrupción ha propuesto y aprobado. ¿Es eso cierto? Para responder esa y otras afirmaciones implícitas se hace necesario que nos ubiquemos en el contexto histórico.

Entre 1945 y 1991 la humanidad vivió el período de “La Guerra Fría”, interregno con varios sub-períodos, todos caracterizados por graves enfrentamientos entre el bando capitalista liderado por Estados Unidos y el socialista encabezado por la Unión Soviética.

La lucha se dio en todos los terrenos: económicos, políticos, cultural, militar, deportivo, académico, y otros; se buscaba demostrar cuál de los dos sistemas socio-político era superior. Ese lapso puso a la humanidad en tensión y a temer un desenlace nuclear, por lo que floreció el espionaje y una competencia feroz, donde cada una de las partes se empleaba a fondo para ganar terreno y prestigio y debilitar al máximo al contendor.

Estado benefactor

Desde 1946, en el marco de esas pugnas, un grupo de intelectuales de varios países, liderados por Von Hayek , Karl Popper y Milton Friedman diseñaron un programa para enfrentar y superar el Keynesianismo que había sacado a Estados Unidos y otros países capitalistas de la crisis la década de los treinta, pero que los participantes entendían que debía frenarse y liquidarse, pues había ofertado “tanto” que desnaturalizaba la “democracia” por medio del Estado Benefactor, propuesto por el economista Keynes y puesto en práctica exitosamente por Roosevelt en Estados Unidos.

A este grupo se les llamo neoliberales, porque propugnaba por volver a los postulados de Smith y Ricardo del siglo XIX, vale decir, a la economía clásica o liberal, de dejar pasar y dejar hace. Decidieron refugiarse en las Universidades de donde procedían e ir formando grupos provenientes de todo el orbe que tuvieran liderazgos, para catapultarlos al Poder o a posiciones de influencias, como crear opinión pública, asesorar líderes, congresistas, ministerios, etc. y desde esas posiciones claves impulsar los ataques al Estado y proponer e implantar su programa económico-social y sobre todo desmontar las políticas públicas a favor de niños, mujeres, ancianos y trabajadores; y pasar a fomentar políticas públicas que dieran nuevos impulsos a la acumulación capitalistas, quienes pasaron a ser ejes centrales de las políticas nuevas.
Durante décadas se dedicaron a formular todo tipo de críticas al Estado de Bienestar, al gasto social y a las todas políticas destinadas a la protección pública.

Avances marxistas

Para 1978 los sectores conservadores en Inglaterra y Estados Unidos culpaban a los demócratas por los avances de los marxistas, los socialdemócratas, los liberales y a los Movimientos de Liberación de África y América Latina, de ser los beneficiarios y propugnadores de políticas protectoras que limitaban las ganancias de las élites económicas bajo el Estado Benefactor.

Los dirigentes de ambos bandos en la Guerra Fría ya habían convenido en que era imposible devotarse en el campo militar, pues implicaba la desaparición de la especie humana, convinieron en actuar al margen de las “soluciones” militares, y, a esa política se llamó de coexistencia pacífica, que se aplicó después de la crisis de los misiles en Cuba hasta el colapso del socialismo y la URRS en 1991.

Documento Santa Fe
Con esas presiones y el efecto psicológico devastador de la derrota de Estados Unidos en Vietnam, los académicos conservadores neoliberales iniciaron una serie de reuniones que concluyeron en Santa Fe, California en 1979, de donde salió un documento llamado “Bases para una Política para los Años 80” que sirvió de propuesta política a Reagan.

El documento de Santa Fe evaluó varias políticas globales de las distintas administraciones estadounidenses y se trazó varias metas: recuperar el liderazgo académico, comercial, cultural, religioso, político y militar a nivel planetario, detener a la Unión Soviética y a los Movimientos Liberación de América Latina, aislar las revoluciones sandinista y cubana e impedir que surgieran, en cualquier parte del orbe países con suficiente poder que pudieran competir con los Estados Unidos. A eso se llamó Revolución Neoconservadora (NeoCom).

Los gobiernos de Reagan en Estados Unidos y Thatcher en Gran Bretaña a partir de 1980, asumieron la aplicación pormenorizada del programa neoliberal que desmembraba todas las conquistas obreras, las subvenciones a las viviendas, a los alimentos, etc. con el argumento de sincerizar la economía. A pesar de los conflictos sociales que generó la Revolución Neoconservadora se impuso a sangre y fuego, con el apoyo de los Organismos Internacionales que previamente habían sido ganados para la causa neoconservadora.

Consenso Washington

Para 1989 se había consensuado diez puntos claves que debían ser acogidos por los gobiernos que los asumieron y que debía aplicarse a como diera lugar, a eso se denominó “Consenso de Washington”. Que un diplomático definió como la voluntad de hacer lo que el gobierno de Estados Unidos demandará.

Tras la caída del socialismo, Estados Unidos quedó como único poder militar en el mundo (Poder Hegemónico Unilateral Mundial) e impuso su programa neoconservador a los organismos internacionales que no lo habían asumido aún, y estos se las ingeniaron para ir imponiéndolas a los países, especialmente los más vulnerables, como el nuestro, pero paulatinamente para evitar levantamientos populares.
El autor es historiador.