Orto-escritura



El participio irregular y sus implicaciones

 

El participio –ya usted lo sabía- es una de las tres formas no personales del verbo (infinitivo, gerundio y participio) cuya función principal es formar el pasado compuesto: he amado, has bebido, ha partido, ha muerto. Como se ve, en los tres modelos de conjugación, termina en -do. Esto se cumple, en todos los verbos que siguen el paradigma regular del español. Pero unos verbos se han apartado de esa ruta – digamos camino real- y tomaron otras veredas. Morir es uno: No ha muerto la esperanza.

Los verbos que así actúan, han dado origen al participio irregular. No son muchos, pero se hacen sentir y a cualquier hablante lo colocan en apuro. Cuando el hablante es niño provoca gracia la no aceptación del participio irregular. El niño que dice “rompido”, en lugar de roto, demuestra inteligencia lógica, pues “rompido” debió ser el participio de romper.

La escuela y la familia se encargarán de que el infante asimile algo que se dispuso mucho antes de que nacieran sus padres. La lengua es un recurso común, y lo ideal es que los usos lingüísticos abarquen el más amplio número de hablantes, para mayor efectividad en la comunicación.

Como el participio irregular encierra un rompimiento del orden, pues varía la flexión verbal de modo no esperado, diferente a los patrones que ofrece la gramática de nuestra lengua, conviene conocer esas excepciones.

Casos muy notables de participios irregulares son los siguientes:
1- abierto, del verbo abrir. Se extiende a reabrir y entreabrir (reabierto y entreabierto). Nunca “abierto”. 2-Absuelto, de absolver. Lo mismo rige para resolver, devolver y revolver (resuelto, devuelto, revuelto). 3-Cubierto, de cubrir. Extensivo a encubrir y descubrir (encubierto, descubierto). 4-Dicho, del verbo decir, que si siguiera el paradigma de la tercera conjugación sería “decido”, pero no. La variante “dicho” incluye a los verbos condecir, contradecir, desdecir, entredecir, predecir. Los verbos maldecir y bendecir siguen el modelo regular para sus respectivos participios: maldecido y bendecido. Tenemos los adjetivos maldito y bendito, que una vez fungieron de participios.

5-Escrito es participio de escribir, y jamás “escribido”. Otros verbos de igual terminación que siguen esta variante son: adscribir, circunscribir, describir, transcribir, suscribir, rescribir, prescribir, cuyos participios son, respectivamente: adscrito, circunscrito, descrito, transcrito, suscrito, rescrito, prescrito. 6- Hecho, del verbo hacer, nunca “hacido”. Otros verbos siguen la ruta de hacer en su participio: deshacer (deshecho), rehacer (rehecho) y contrahacer (contrahecho). El participio de satisfacer: satisfecho.

7-De morir, el participio es muerto. La forma “morido”, que debió ser el participio regular, tuvo vigencia hasta el siglo XVII, según se consigna en la Nueva gramática de la lengua española (pág. 243). 8- De poner, el participio regular pudo ser “ponido”, pero el uso y las convenciones académicas determinaron que es puesto. 9-Roto es participio irregular de romper. Hubo un tiempo en que el participio regular “rompido” tuvo vigencia, pero la evolución de la lengua lo dejó cesante.

10-Visto es el participio de ver, obviamente que irregular, porque regular hubiera sido “veido”, que tuvo su uso en el pasado muy lejano. Otros verbos que acompañan a ver en su participio son: antever, entrever, prever y rever (antevisto, entrevisto, previsto y revisto). 11- Vuelto es el participio irregular de volver, y no “volvido”. Siguen este patrón los verbos devolver, revolver, envolver y desenvolver (devuelto, revuelto, envuelto y desenvuelto).

El participio, irregular o regular, se asimila frecuentemente al adjetivo y funciona como tal, en esa tarea gramatical, es susceptible de recibir marcas de género y número y de participar en la formación de pasivas y otras perífrasis verbales. Ejemplo:

Han muerto cuatro personas. Entre las personas muertas, hay tres hombres y una mujer.