Orto-escritura



PÁGINA 31 PERALTA

Nuestra lengua y sus intríngulis.-

 

La lengua, sistema esencial para la comunicación entre los seres humanos, es también tema de conversación. Vale decir, conversamos por vía de la lengua y también conversamos acerca de la lengua.
Algunos hablantes del español consideran complejo su idioma. Lo ven difícil sobre todo cuando lo comparan con otros -como el inglés- que tienen menor cantidad de vocablos. Critican que el español disponga de diversas palabras para nombrar el mismo objeto (casa, vivienda, morada, residencia, mansión, edificio, estancia) o una determinada acción (viajar, andar, pasear, recorrer, trajinar, transitar, salir, andar, deambular…).

Pero también se critica lo contrario: que una palabra funcione para varios significados. Por ejemplo, con la palabra lengua denominamos el conjunto de signos (orales y escritos) comunes a los miembros de una comunidad, por medio de los cuales pueden entenderse. Pero lengua es también un órgano alojado en la boca y “que sirve para gustar y deglutir, así como para modular sonidos”.

La voz /intríngulis/, de origen desconocido, de género masculino, se define como “Dificultad o complicación de algo”. A los intríngulis de la lengua, a veces se les llama “secretitos”. Sin embargo, tales secretos están revelados en las publicaciones académicas. Por ejemplo, que las voces extranjeras terminadas en la consonante –y hacen el plural en –is, no es realmente secreto, es una información al alcance de todos: pony, ponis; gay, gais; panty, pantis.

Podría resultar una complicación aceptar que el adjetivo /escatológico/ (De escatología) signifique “Perteneciente o relativo a las postrimerías de ultratumba”, ya que escatología comprende un conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba, y por igual, este término se refiera al uso de expresiones, imágenes y temas soeces relacionados con los excrementos.

En el tiempo de adviento, parte del año litúrgico que precede a Navidad, es común escuchar a los sacerdotes católicos referirse a los “discursos escatológicos” de Jesús. Escatología procede del griego y textualmente ha sido traducido como “doctrina de las últimas realidades”.

El Pequeño diccionario de teología, de Giacomo Canobbio, expresa sobre esta palabra lo siguiente: “Introducido a comienzos del siglo XIX, indica la parte de la teología que reflexiona sobre el término de la esperanza cristiana. Si hasta hace pocos decenios se refería a los llamados novísimos, ahora su objeto se ha extendido y comprende no solo las ‘cosas últimas’, sino también la orientación del hombre y de mundo hacia su cumplimiento en Dios a través de Cristo por la fuerza del Espíritu santo”. (Obra citada, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1996, p.115).

Menos explícito es el tratamiento que da a estos vocablos el Diccionario académico. El detalle más resaltante es la separación en dos entradas del término escatología. Cuando el Diccionario emplea el superíndice numérico (un número pequeño sobre la palabra) está dejando indicado que no se trata de una palabra con varios significados (polisemia), sino de dos palabras homónimas, (que se escriben de igual forma). Tanto el sustantivo escatología como el adjetivo escatológico aparecen dos veces, con un numerito similar al usado en matemática para indicar que una cifra se eleva a determinada potencia.

Con el número uno se registra escatología en el sentido teológico y con el dos aparece la acepción que hace esta palabra sinónima de coprología, voz que se define como “Estudio de los excrementos sólidos con diversos fines científicos”.

De modo que puede hablarse de lo escatológico en la retórica de Jesucristo, pero escatológico tendrá otro valor semántico si se aplicara al discurso de muchos políticos, e incluso comunicadores.
Tengo apuntados otros intríngulis, pero será mejor que los deje para otra entrega.