Orto-escritura



Amorcito, pastorcito, doctorcito, dolorcito…

 

Un amigo, fiel lector de esta columna, ha sugerido tratar el diminutivo de algunas palabras terminadas en consonante y cuya sílaba final es tónica. Ruego disculpa por la tardanza de la respuesta. Citó los vocablos amor y dolor.
Respecto a esa inquietud, les presento un puñado de palabras: amor (amorcito), doctor (doctorcito), pastor (pastorcito), dolor (dolorcito), olor (olorcito), mujer (mujercita).
Los especialistas recomiendan, para la correcta formación del diminutivo, diferenciar las palabras entre monosílabas, bisílabas y polisílabas para agregarles el sufijo adecuado que las convierta en un diminutivo.
En cuanto a las monosílabas, la tendencia es a construir el diminutivo agregando el sufijo /–ecito/. En general, para construir el diminutivo en monosílabos acabados en consonantes, se les agrega –ecito, -ecita. Así, de luz (lucecita), cruz (crucecita), pez (pececito).

El caso de /pie/ es excepcional, pues se duplica el interfijo /–ec/, para hacer el diminutivo /pi-ec-ec-ito/.
Las palabras bisílabas admiten cualquier forma de sufijo o terminación (-ito, -cito, -ecito), pero su uso está condicionado a si terminan en vocal átona, vocal tónica o en consonante. También depende de qué vocal se trate para saber cual sufijo usar. Por ejemplo, las palabras bisílabas terminadas en vocal átona /–a/ rigen como el modelo: cama ? camita. Por igual, las palabras bisílabas terminadas en vocal átona /–o/: coro ? corito.

Palabras bisílabas terminadas en vocal tónica / –á/, asumen –cito: sofá (sofacito). Las terminadas en /-é/ demandan la terminación –cito: José (Josecito), café (cafecito). Por igual, palabras bisílabas terminadas en vocal tónica /–ú/: mangú (mangucito).

Las palabras bisílabas terminadas en consonante asumen tanto –ito como –cito. Veamos: reloj (relojito), doctor (doctorcito), amor (amorito, amorcito).

Las palabras polisílabas tienden a formar su diminutivo con –ito. Precisando que polisílabas terminadas en vocal: palmera (palmerita), sombrero (sombrerito). Las terminadas en consonante que no sea –n o –r: semental (sementalito).
Las polisílabas que terminan en –n o –r tienden a formar su diminutivo con –cito. Ejemplo: ladrón (ladroncito), vestidor (vestidorcito), Ramón (Ramoncito).

El diminutivo amorcito, a diferencia de otros, siempre se pronuncia con intención dulce. Recuerde a Pedro Infante:
“Amorcito corazón / Yo tengo tentación de un beso / Que se brinda en el calor / De nuestro gran amor, mi amor”
El diminutivo de pastorcito lo cantan los niños católicos en Navidad: “Venid pastorcitos, venid adorar, / Al rey de los cielos que ha nacido ya / Venid pastorcitos, venid adorar, / Al rey de los cielos que ha nacido ya”. (B
Podríamos llamar “doctorcito” a un médico joven, sin intención de rebajarlo, pero ese diminutivo se presta para el uso despectivo.

En una página de la Web he encontrado que con la voz doctorcito se nombra una planta curativa muy apreciada en Paraguay. Ese nombre no está registrado en el Diccionario de la lengua española.

El diminutivo de mujer se emplea mayormente con intención cariñosa, ya para halagar a una niña por su crecimiento y destrezas o a una adulta con la que se tiene o persigue relación carnal: “Unas son de cal otras son de arena / Pero como tú no hay mujercita buena / Pero como tú no hay mujercita buena”. (Dionis Fernández, merengue y el venezolano Pastor López, cumbia).

¿Y qué decir del famoso libro “Mujercitas”, de Louisa May Alcott? Su primera edición data de 1868. Publicado en diferentes lenguas, ha sido leído por muchas niñas.

El diminutivo de dolor (dolorcito) solo busca reducir la intensidad del dolor, pero el de olor (olorcito) implica que lo que huele es agradable. Uuuu, qué olorcito.