¡Otra vez Rita Indiana!



Hay noticias que alegran el alma. Algo así como el sonido de las procesiones de Semana Santa, con una tonada que recuerda las viejas películas sobre Sicilia. De momento, un grupo de gladiadores romanos invade la Nouel y una agradece a la Iglesia Católica estos retornos a la infancia, el olor a incienso y las señoras mayores todavía con mantillas. Es nuestro Santo Domingo, el de las casas pequeñas de madera, con salitas con mecedoras y flores plásticas, que nos hablan de otro modo de estar.

Empero, les decía que hay noticias que nos alegran más allá del arribo de la Semana Santa y esta vez las provoca Rita Indiana Hernández con su Gran Premio literario de la Asociación de Escritores del Caribe, con su novela “Mucama de Omincule”. Y es una noticia que alegra porque en sus cuentos y novelas, en sus canciones, Rita ha nutrido sus textos de giros coloquiales del lenguaje popular y marginal dominicano.

Despojada de toda pretensión, esta alta poeta comenzó a reflejar la otra cotidianidad dominicana, la de una juventud jarta (con J) de los clichés sobre “los valores”, y los anglicismos de una clase media dominicana empeñada en parecer gringa.

Con su primer libro de relatos: Rumiantes; luego con La Estrategia de Chochueca y con Papi, conmovedora novela sobre una niña cuyo padre es un traficante en Nueva York, Rita logro retratar la otra Republica Dominicana: La marginal.

Cansada de los encasillamientos literarios, esta Rimbaud dominicana decidió renovar el merengue creando la agrupación “Los Misterios” y produciendo un primer disco llamado “El Juidero”, que la catapultó a la célebre discoteca Neoyorquina S.O.B.S..
En sus canciones, Rita Indiana no solo nos habla de los temas sociales de la juventud (mas allá de la burda y vulgarísima letra de muchos interpretes “urbanos”) y de la heterodoxia sexual, sino que enarbola las mejores causas del país, como las que predica con su tema “El Castigador”, donde apela a la justicia espiritual para erradicar los males de la corrupción, canción que debería convertirse en el himno de las Marchas Verdes. Tanto Julieta Venegas, como Calle 13, han interpretado sus temas, en los que coincide con los de la gran intérprete Xiomara Fortuna, a cuya tradición musical pertenece.

Nombrada como una de las cien personalidades de América Latina, por el periódico El País, su novela Nombres y Animales fue traducida al italiano y sus poemarios han sido compilados por la Editorial Cielo Naranja.

Ni oportunismos ideológicos, ni pretensiones literarias, exotismos, o lugares comunes, caracterizan la obra de esta escritora que es, según el gran escritor puertorriqueño Don Luis Rafael Sánchez: Lomejor que le ha sucedido a la narrativa dominicana.